El puma se tambaleó y profirió varios alaridos. La herida que le habían propinado era profunda. Intentó lamérsela. Sin embargo, la sangre que manaba de esta era muy abundante y no pudo detenerla. Respiraba con dificultad y su corazón latía con lentitud. Poco a poco, sintió que le fallaba esa fortaleza y vigor que tanto … Continuado