ELLAS, LAS DE GABO . . . ¿Merecen ovación de pie? Jorge Herrera Monroy.

Fotos Rocío Guerra/Oscar Garcia de Paula “Oscarito” (Cortesías).

 

En el mundo artístico, el ovacionar de pie es sinónimo de calidad… Normalmente con el aplauso el público gratifica lo visto. Sin embargo, en Miami, muchas personas se levantan en automático por la más mínima razón al final de los espectáculos otorgando aplausos y ¡bravos! injustificados por hábito o por ser parte en el momento de un colectivo complaciente.

Los pocos que sé quedan sentados por convicción son vistos de reojo y en silencio… cuestionados o censurados visualmente.

En alguna ocasión, escuche a alguien susurrar ¿Por qué no te paras, aplaudes y quedas bien ante y con los demás? Y en silencio pensé… ¡Que hipocresía!…

Pero en esta ocasión, “Ellas, las de Gabo”, si se llevó la primera ovación de sus tres funciones. ¿Se la merecían?.

Todo comenzó y concluyó en la noche del estreno para mí. Después de los obligatorios anuncios, para los eternos despistados que no entienden que apagar o silenciar los celulares es un gesto de educación, sobrevino el silencio y la obscuridad total.

De repente, con una mínima iluminación, 7 figuras femeninas de espaldas, entrelazas, empezaron sus movimientos corporales acompañadas por la tenue  música en vivo de Michael Gil Arango.

De inmediato surge una octava figura, con nombre y rostro ¡“Eréndira”! (Camila Rodríguez), quien con la fuerza de un rio desbordado… Manifiesta… ¡Aquí estamos y somos… “Ellas, las de Gabo”!.

Fue una fuente sensorial humana que brindaba al espectador un viaje sutil y femenino, un recorrido onírico y psicológico alrededor de 9 personajes, que, en su mayoría, abrieron su subconsciente, sus deseos reprimidos, sus miedos y sus frustraciones eróticas a los espectadores en un montaje teatral producido por Conecta Miami Arts bajo la producción general de Melissa Messulam y dirección de Neher Jacqueline Briceño.

La historia de este espectáculo comenzó hace casi un año. La maestra “Jackie” Briceño recibió un regalo de su amiga y socia Melissa Messulam. Era un libro de relatos del premio nobel colombiano Gabriel García Márquez.

“No recuerdo el motivo, si fue por cumpleaños o por navidad, pero cuando el ejemplar llegó a mis manos, apenas lo vi, me vino el llamado. Así se dan los procesos creativos, surgen cuando uno menos se los espera”, afirmó Neher Jacqueline Briceño en una entrevista previa a un diario miamense.

Fue el tiempo de arar el camino. Hubo que seleccionar de 10 relatos, 9, para realizar las adaptaciones dramáticas, en su mayoría, hechas por las actrices participantes bajo la dramaturgia de la directora Briceño.

Los cuentos que habían sido publicados entre 1949 a 1979, cobraban vida de nuevo como punto de partida e inspiración para diseñar este montaje basado en los personajes femeninos protagónicos de dichas historias envueltos en un realismo mágico.

En la primera etapa se seleccionaron a 10 actrices participantes. Luego ArtTalks Theatre Lab lanzó una invitación online al público para presenciar un laboratorio-conversatorio-taller de creación y montaje de monólogos diseñado por Conecta Miami Arts en su cuarta edición.

Tres reconocidos actores y directores locales, Adriana Barraza, Eddy Díaz Souza y Juan David Ferrer, compartieron reflexiones, consejos y orientaciones para ayudar a las actrices de “Ellas, las de Gabo” a desarrollar sus monólogos y sus personajes.

Como testigo ocular seguí todo este proceso hasta la noche de estreno, en la cual presencie una a una las creaciones ya terminadas de los personajes de los cuentos.

“La cándida Eréndira y su abuela desalmada” en el cuerpo de la colombiana Camila Rodríguez; “Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo” encarnado por la colombiana Luisa Buitrago; “Amargura para tres sonámbulos” actuado por la cubana Grettel Pérez; “Un hombre viene bajo la lluvia” en el talento de la cubana María Carla Valdés; “La mujer que llegaba a las seis” bajo el manto de la cubana Camila Arteche; “En este pueblo no hay ladrones” actuado por la colombo-brasileña Vanessa Tamayo; ”Flores artificiales” en la piel de la mexicana Nelly Flores; “La prodigiosa tarde de Baltazar” interpretado por la venezolana Camila Siso y “La viuda de Montiel” coronado por la actuación de la venezolana, la directora, Neher Jacqueline Briceño.

Lo importante de este espectáculo fue que nunca perdió continuidad, tensión dramática, presencia escénica y dinamismo histriónico. Siempre un hilo conductor llevó de un monologo al otro hilvanados por la música, las luces, el movimiento corpo-coral, los viajes visual de objetos o sencillos cambios en el vestuario.

Las 8 actrices dejaron la piel en la escena y la opinión de una de ellas, Camila Arteche, resume el pensamiento común de todas.

“Esta es una de las obras más difíciles a las que me he visto expuesta porque somos 8 actrices en escena todo el tiempo, y en cada historia hacemos un personaje diferente. Es una puesta en escena con muchos elementos de danza y donde hay que canalizar mucha energía para vibrar en una sola dirección. Hemos tenido muchos ensayos para poder engranar y sacar todo lo que tenemos dentro para dejarlo ahí, en el escenario. Es un trabajo muy fuerte a nivel físico y emocional”.

Pero si para las actrices significó ese máximo ¿Cómo habrá sido para la directora del montaje?

“Trabajar con actrices jóvenes, vigorosas, experimentadas, y con un gran compromiso por sus carreras, es un privilegio. Cada ensayo ha estado lleno de entrega, respeto y de una comunión que permite un crecimiento en cada encuentro y eso es fundamental porque todos los personajes están cargados de una complejidad absoluta y defenderlos ha llevado un esfuerzo extremo. Una vibración no sólo capilar, sino de alma y cuerpo”, destacó Neher Jacqueline Briceño al ser cuestionada.

Pero esta obra en su desarrollo tuvo, “su Yin y su Yang”, esas dos fuerzas opuestas pero complementarias que son las esenciales en el universo creativo, y que en “Ellas, las de Gabo” fusionó la energía de todo un equipo de trabajo y que en el escenario quedó plasmado por el talento de 9 mujeres, las actrices/la directora, y 3 hombres los creadores de la iluminación y la música.

Desde mi privilegiada posición de testigo ocular en el espacio teatral del On.Stage Black.Box del Miami Dade County Auditorium puede observar la magnitud de esta creación colectiva. Todo fluía con la precisión de un reloj.

Cada monólogo tuvo su mundo propio, en donde funcionaron al mismo tiempo, pero en tres atmósferas distintas: actuación, expresión corpo-coral y música e iluminación.

El experimentado Michael Gil Arango, fue el autor de la música original de la obra, quien como “un mago de Oz”, ejecutó con una concentración absoluta en vivo el sonido de 20 diferentes instrumentos que le dieron a cada monólogo su coloratura.

“La llegada de Michael Gil Arango al proyecto, “Ellas, las de Gabo”, fue un regalo invaluable” -destacó la directora Neher Jacqueline Briceño- “Su capacidad de poner cada uno de sus instrumentos al servicio del montaje, con esa sensibilidad sonora que lo caracteriza, nos ha permitido unificar el concepto de la puesta en escena de un realismo mágico único”.

Mientras que de las alturas de teatro, el montaje recibió “baños de colores”, del diseño de luces a cargo de Pedro Balmaseda-Nobarte y ejecutados por Alejandro Barreto.

El color y la plástica de la iluminación de Pedro Balmaseda permitieron el lucimiento de la textura del vestuario diseñado por la misma directora en colores negros, grises, ocres, terracotas y azules.

En “Ellas, las de Gabo”… las ocho actrices Camila Arteche, Camila Siso, Camila Rodríguez, Grettel Pérez, Luisa Buitrago, María Carla Valdés, Nelly Flores y Vanessa Tamayo tuvieron sus propios tiempos para representar y desarrollar sus talentos y experiencias en historias de desamor, soledad, carencia, violencia, abuso del poder y ambición con una alta calidad histriónica, aunque en tres casos los nervios del estreno, traicionaron la dicción y la proyección de las voces en el montaje.

De vivir el escritor Gabriel García Márquez hubiera estado complacido con este espectáculo inspirado en nueve de sus relatos. Quizás se hubiera puesto de pie en cualquiera de las tres funciones que se dieron el 13, 14 o 15 de agosto en el On.Stage Black Box del Miami-Dade County Auditorium.

“Ellas, las de Gabo” fue un montaje sobrio, desgarrador, contundente, arriesgado y conmovedor. Todas las fuerzas de proceso creativo estuvieron presentes en esas noches fruto del talento, el empeño y la experiencia de cinco años de Conecta Miami Arts encabezadas por Melissa Messulam y Neher Jacqueline Briceño. ¡Qué manera de celebrar su quinto aniversario con este elenco!.

Con respecto al título de esta crónica-reseña-critica… “Ellas, las de Gabo”… ¿Merece ovación de pie?

La respuesta es SI en mayúscula y no sólo una, la del estreno, sino dos más, las de las funciones siguientes que se dieron.

Cuando la calidad existe, por merecimientos propios, el Aplauso prolongado se convierte en ovación de pie, sin hipocresías, sino otorgando el máximo premio para el artista… EL APLAUSO que devuelve la fe al teatro presencial con llenos totales. !SOLD OUT!!

 

 

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Jorge Herrera-Monroy, periodista, crítico de teatro, blogger, productor, presentador y locutor de TV/Radio. Nacido en Mérida, Yucatán, México. Con más de 35 años de experiencia en medios de comunicación en México y Estados Unidos. Egresado de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Anáhuac Norte, la Ciudad de México. herreramonroy@hotmail.com!

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