MÁS ALLÁ DE LA MATERIA. Roberto Huarcaya

Pensar que en nuestro entorno puede estar una persona a quien creemos es para bien y de pronto, nos resulta alguien que tenía otras intenciones u otro propósito, que no era o es lo que buscamos. Esto hace que al final estos personajes queden fuera de lugar en nuestras vidas, ya que sus acciones no logran conectarnos. En este caso y como ley natural de la vida, éstos al final desaparecen, dejando solo alguna sombra de camino. Otros en cambio, nos alientan y alimentan con tanta energía e irradiación positiva que logramos crecer al unísono como almas gemelas.

Esta fue la sensación que me embargó, cuando por medio de un amigo en común, tuve la oportunidad de saber acerca de la obra en gran formato que realiza Roberto Huarcaya.

Sombras. Luces. Movimiento de cuerpos. Entes que dan la sensación de estar en una danza interminable en el espacio interior de un recinto, carentes de una gama de color, pero que se presentan ante nosotros con una gran luminosidad, al parecer atrapando o reteniendo su esencia. Esta serie donde avistamos cuerpos humanos, -según su creador- son fotogramas que él logra, haciendo dos tomas a un mismo tiempo, mientras su objetivo o invitado está en estado de relajación y a la espera, para recibir la captura de algún o algunos de sus Yo.

En estos fotogramas nos encontramos con personajes en posiciones que nos sugieren ciertos bailes u orientaciones corporales relajadas o entumecidas, como si estuvieran padeciendo algún dolor, que bien podría ser físico o espiritual, según sea la pieza que estemos observando. Algunos cuerpos simplemente vuelan como si ya conocieran cómo será la liviandad de su espíritu y otros parecen suplicar su exilio hacia nosotros o por el contrario huyen de alguna realidad que los perturba.

En estas piezas monumentales o de tamaño natural, también podemos adentrarnos en la luz y en las sombras que cada cuerpo proyecta. En el caso de esta serie inherente a personas, vemos además la conexión que aparece vinculada al reflejo de la imagen y el ultimo movimiento que hubo en el espacio y el tiempo, como si el deseo del artista hubiera sido tallar en cada pieza, una historia de huella digital para cada ser.

En algunos de estos fotogramas, también podemos observar varios personajes, que como en ciertas costumbres ancestrales, mantienen cerca de sí, parte de su repertorio material. Objetos que los acompañan en este imaginario y que posiblemente sean instrumentos de uso cotidiano por razones profesionales, necesidad o simplemente por gusto o pasión, como una adhesión a su atuendo o performance permanente.

Otros, se revelan ante su propio reflejo con cierta carga emocional, la que seguramente les distingue ante los demás. Seres que se aferran a su propia imagen, la que resulta impresa en el papel, como para no permitir salida alguna, desde el tiempo o el espacio en el que han estado conviviendo.

Como en esta serie donde al artista ha captado cierta esencia de cada uno de sus actores, también podemos encontrarnos con seres que llenan nuestra existencia, con solo estar cercanos a nosotros, aunque no estén presentes o por el contrario: nos oprimen con una pesadez desconcertante.

Seguramente, todos queremos rodearnos de aquellos seres que desbordan aquel influjo positivo, por su forma de vivir y comportarse. Personas que emanan un sentimiento y que al acercarnos percibimos como algo indistinguible, pero placentero. Una energía que nos impulsa de manera beneficiosa hacia adelante. De esas almas materiales que sobrepasan el cuerpo con su brillantez particular es de quienes debemos aprender y percibir lo necesario.

Gloria MiládelaRoca

Contacto con el artista:

https://www.instagram.com/robhuarcaya/

https://robertohuarcaya.com

robhuarcaya@gmail.com

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