EL PUMA. Lucía Oliván Santaliestra

El puma se tambaleó y profirió varios alaridos. La herida que le habían propinado era profunda. Intentó lamérsela. Sin embargo, la sangre que manaba de esta era muy abundante y no pudo detenerla. Respiraba con dificultad y su corazón latía con lentitud.

Poco a poco, sintió que le fallaba esa fortaleza y vigor que tanto le habían caracterizado. Era guerrero y quería luchar, pero estaba muy debilitado. Lágrimas amargas discurrieron por su rostro al reconocer su derrota. Su cabeza, siempre erguida y majestuosa, se inclinó a uno y otro lado, titubeando, antes de caer con todo su peso al suelo. Le siguió su lomo fuerte y poderoso y su larga cola. Sus patas quedaron tiesas. Un frío se apoderó de la robusta fiera en tan solo unos segundos.

Sus huesos y carnes fueron un bien muy preciado, que no tardaron en aprovechar los hombres blancos y barbudos, como aves carroñeras ávidas de su botín: con sus restos dieron forma y vida a nuevos y bellos animales, que bautizaron y cubrieron de oro y piedras preciosas por diferentes partes de sus cuerpos.

Muchos se apenaron por la ventura del felino y lloraron su muerte. No obstante, lo cierto es que, pese al esfuerzo de los nuevos moradores por eliminar cualquier huella de este, nunca desapareció. Su espíritu vivió durante años dentro de las nuevas criaturas doradas, insuflándole un aura especial. Al fin y al cabo, estas se habían formado a partir de su cadáver y gracias a él se alimentaron y prosperaron.

Si uno está atento, puede sentir la presencia del puma en las noches más quietas y silenciosas de Cuzco. Sus gruñidos y lamentos se escuchan en Sacsayhuamán. Rasguños y arañazos recorren las paredes de piedra de las calles centrales. Sus latidos retumban por todos los rincones de la Plaza de Armas y la Catedral. Y desde Qoricancha sus testículos fecundan nueva tristeza y reproducen su dolorido lamento.

 

© All rights reserved Lucía Oliván Santaliestra 

Lucía Oliván Santaliestra es escritora y profesora de español y filosofía. Trabaja en un instituto de enseñanza secundaria y reside en la ciudad de Heiligenhaus, Alemania. Es autora del relato Volando. luciaolivan@yahoo.es

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