Olía a mar. Y a mí, que he sufrido devastadores terremotos en la vida a pesar de preferir los maremotos, su aroma me resultaba irresistible. Terremotos y maremotos remueven, ambos destruyen con una fuerza imparable, pero el mar es bello. Tiene sabor y olor. El mar siente. Responde y reacciona. El mar está vivo. El … Continuado