COSEDOR DE VERSOS. Alberto García Gutiérrez

Occidente, y por extensión el resto del mundo, posee una serie de obras literarias que son los cimientos de toda la literatura que se dará a lo largo de miles de años y que sigue siendo origen de la misma. El poema de Gilgamesh, La Ilíada y La Odisea, de Homero son el inicio de todo lo que el ser humano ha plasmado en negro sobre blanco. En estas tres obras se encuentran las características básicas de nuestra especie; el amor y el odio, la justicia y la venganza, la heroicidad y la cobardía, la mortalidad y la inmortalidad, el deseo de trascendencia y la lucha contra la adversidad, el espíritu de comunidad y el individualismo a ultranza. Si tuviéramos que comenzar de nuevo y hubiéramos de salvar unos pocos libros El poema de Gilgamesh, La Ilíada y La Odisea, de Homero serían imprescindibles porque nos narran los sueños y pesadillas, las esperanzas y los deseos, la brutal realidad de la vida de la especie humana.

Hoy en día se cree, por falta de un verdadero intento de entrar en ellas y en verdad dejarse llevar hacia ellas, que estas obras que tienen miles de años de existencia son poco menos que una antigualla, algo incomprensible al lenguaje de hoy en día y sin embargo qué osadía es la ignorancia. No se puede entender obras posteriores como la Eneida de Virgilio, la Divina Comedia de Dante, las obras de Shakespeare, el Quijote de Miguel de Cervantes, las obras de Heine, Goethe, Dumas, Borges o incluso J.R.R. Tolkien sin saber, sin saborear esas tres obras origen de todo lo que vendrá más adelante.

Los raspsodas, los cosedores de versos, memorizaban miles de versos y al llegar a los pueblos, a las ágoras de las ciudades como Atenas, Esparta o Tebas, a los campamentos militares de los hoplitas griegos o los soldados sumerios, acadios o asirios, obraban el milagro de reunir a todos aquellos que eran diferentes en costumbres, credos, pensamiento, status social o partido y se transformaban en un público entregado que con aquellos versos, aquellas palabras canoras, recordaban y añoraban otros tiempos, otros lugares a otras personas que ya no estaban entre los vivos y la magia de la musicalidad de la palabra les hacía convertirse en niños, adolescentes, jóvenes o a los adolescentes en mayores.  La luz de las hogueras, de los pucheros, del fuego de los salones regios los héroes surgían y tomaban cuerpo; Gilgamesh el rey en busca de la inmortalidad, Aquiles, el de los pies ligeros, en ira tras la muerte de su primo Patroclo, El rey de Troya llorando la pérdida de uno de sus hijos y rogando poder realizarle un digno entierro u Odiseo con la resolución ante todo y ante todos de volver a Ítaca.

Los cosedores de versos son así los que crearán y legarán estas historias que son la base y simiente de la futura literatura universal.

El poema de Gilgamesh, La Ilíada y La Odisea, de Homero son la columna vertebral de la creación del héroe paradigmático, del héroe universal que surge en bien de su comunidad para luchar por ella y para conseguir lo inasequible, alzarse hacia los cielos y otorgar al ser humano todo aquello que le haga ser inmortal como los dioses a los que adora, reverencia y teme.

Son estas tres obras las que influenciarán en su tiempo y en las civilizaciones que surgieron con  otros cosedores de versos para la creación de nuevas historias, relatos en los que se ensalza el espíritu indomable de la especie humana. Porque trascendieron a su tiempo y civilización y fueron espejo de emulación para otros autores que en otros tiempos y civilizaciones quisieron relatar, para su público y con su propio lenguaje, historias que son universales. La lucha por el amor correspondido y en peligro, Romeo y Julieta, le venganza hija de la injusticia, El Conde de Montecristo, o la historia de todo un pueblo destinado a imperar, La Eneida. Son solo tres de la multitud de ejemplos surgidos desde que estos relatos fueron primero dichos en voz alta y luego transcritos a la tablilla, el papiro y el papel impreso.

Gilgamesh fue el primer héroe semidivino, en el principio de la Historia, en la rica, fértil y civilizada región entre los ríos Éufrates y Tigris, Mesopotamia. El Poema de Gilgamesh es el relato de las aventuras de Gilgamesh, rey de Uruk y  su búsqueda de la planta de la Eterna Juventud, y con ella  de la inmortalidad y vencer con ello a la muerte reservada para los seres humanos. Es el primer relato que tenemos de un ser humano, un ser semidivino, que nos explica sus aventuras en sus viajes, en los que le acompaña su amigo salvaje Enkidu, y en los que tendrán que hacer frente a todo tipo de monstruos, dragones y dioses. De origen sumerio, la narración escrita es la más antigua de la historia y tiene aproximadamente 3500 líneas de texto.

Los historiadores consideran que Gilgamesh es la plasmación de  una serie de leyendas y poemas sumerios en doce tablillas de arcilla pertenecientes a la biblioteca del siglo VII a. C. del rey asirio Asurbanipal. Originalmente el poema se denominaba Él quien vio las profundidades o Por encima de todos los otros reyes. Gilgamesh existió y fue rey hace 4.500 años. Nos ha llegado su relato gracias a que fue transcrito para el rey asirio Asurbanipal de Nínive, quien trató de coleccionar copias de todos los documentos escritos del mundo por él conocido. Hacia el año 612 a. C., Nínive fue destruida y no fue hasta 1845 que fue descubierta por una expedición arqueológica, tuvimos la gran suerte que cerca de treinta mil tablillas de arcilla se cocieron por el fuego ocasionado de los incendios provocados durante el sitio y saqueo de Nínive.

Existen muchas similitudes y temas del Poema de Gilgamesh en otras obras posteriores como La Odisea de Homero, en pasajes de la Biblia, una parte de ella se redactó en época del cautiverio judío en Babilonia, en torno al S. VI a. C. y los copistas supieron de las leyendas de la Torre de Babel, Babilonia o la serpiente del paraíso y el  gran Diluvio y el arca entre otras.

Gilgamesh contiene todos los elementos del relato fantástico: un protagonista con una misión o aventura, una serie de pruebas que han de sortearse, una intervención sobrenatural, aparición de seres fantásticos y la búsqueda de algo extraordinario en un objeto de poder: la inmortalidad. A partir de ahí se producirán variaciones de este esquema a lo largo de los milenios: un héroe divino o semidivino que tiene una tarea que cumplir por el bien de su comunidad y que ha de sortear y salir indemne de pruebas para llegar a cumplir su destino o con su sacrificio salvar a la comunidad a la que representa, sirve o guía; desde los héroes latinos a los bárbaros, de los medievales a los renacentistas y a los del siglo XVIII, XIX y XX y no solo en la literatura también en otras disciplinas artísticas como el comic, el cine o la televisión.

En cuanto a La Ilíada y La Odisea de Homero, de entre todos los héroes y dioses que la obra homérica nos presenta detengámonos en dos, Aquiles y Odiseo, Ulises.

Aquiles fue uno de los héroes de la Guerra de Troya y uno de los principales protagonistas y más grandes guerreros de la Ilíada de Homero. Aquiles, invulnerable en todo su cuerpo salvo en su talón es la personificación de la pena y de la tragedia del héroe a sacrificar. En La Ilíada se relatan las hazañas de Aquiles y su tema principal es la cólera del héroe.

Odiseo, Ulises en latín, fue otro de los grandes héroes legendarios de la mitología griega que aparece como personaje de La Ilíada y es el protagonista y da nombre a La Odisea. Era rey de Ítaca. Es la personificación de la constancia y la obstinación ante la adversidad, de la lucha del ser humano ante los elementos, de la resilencia ante el entorno hostil.

Estos personajes míticos, personajes surgidos de los deseos y pesadillas del acerbo humano irán perfilando a nuevos personajes míticos que tendrán una parte de las características que tuvieran en el principio aquellos que cantaran sus gestas los cosedores de versos.

Según la mitología relatada por Virgilio en La Eneida, Eneas, por ejemplo, es un héroe de la guerra de Troya, que tras la caída de la ciudad logró escapar, emprendiendo un viaje que lo llevaría hasta la tierra de Lacio, en Italia, donde se convirtió en rey y a la vez en el progenitor del pueblo romano, dos de sus descendientes, Rómulo y Remo, fundarían la ciudad de Roma. La familia Julia de Roma, y en concreto Julio César y Augusto, incluían a Eneas dentro de su linaje primitivo y, por lo tanto, a la diosa Venus.

La Eneida es una epopeya latina escrita por Virgilio en el siglo I a. e. por encargo del emperador Augusto con el fin de ser un acto de propaganda de su régimen  atribuyéndole un origen mítico y profético. Virgilio elaboró una reescritura de los poemas homéricos tomando como punto de partida la guerra de Troya y la destrucción de la ciudad, y presentando la fundación de Roma a la manera de los mitos griegos.  Augusto aparece en varios pasajes como la culminación de un relato profético y de destino manifiesto. Augusto, el nuevo emperador, daba comienzo a una nueva era de paz y prosperidad tras un siglo de guerras civiles, y se erigía un nuevo mundo en el que el deber, la pietas, el honor y la paz constituirán los pilares del imperio.

Dejando el mundo latino la presencia e inspiración del Poema de Gilgamesh, La Ilíada y La Odisea de Homero se harán sentir en obras tan dispares como Beowulf, el ciclo Artúrico, los ciclos o sagas germanas, la leyenda de Sigfrido, el Cantar de Roldán, los mitos celtas irlandeses y más allá.

Para aquellos que gusten de la aventura, de los relatos extraordinarios, de lo grandioso y espectacular, de lo mágico y mítico y no hayan abierto las páginas de estas tres primeras obras de literatura universal háganse el gran favor de aparcar prejuicios falsos típicos y tópicos y con la frescura de la virginidad lectora entren en el universo de universos, en el primer relato de relatos de la especie humana. No podrán olvidarlos y desearán buscar más en sucesivos mundos abiertos por el escriba anónimo sumerio que escribió Gilgamesh y por Homero el primero de los cosedores de versos.

© All rights reserved Alberto García Gutiérrez

Alberto García Gutiérrez. Barcelona, España, 1974. Escritor, articulista, divulgador y creador del programa de radio y luego podcast Verne y Wells Ciencia Ficción. Consultor, asesor e introductor para la Editorial Gaspar & Rimbau.

Obras más recientes:

Guía de Seres Elementales y Otros Seres Fantásticos, Editorial Apache Libros.

Cuentos en el Espacio y el Tiempo, Editorial Gaspar & Rimbau

Introductor a las colecciones Recuerdos del Futuro y Recuerdos de la Tierra de los Sueños de la Editorial Gaspar & Rimbau

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