En la colonia de Azcapotzalco, Teresa era una niña muy querida. Desde pequeña hablaba de la vida que comenzaría algún día. No lo hacía con ansiedad, sino con una certeza tranquila que nadie discutía. Era una forma de hablar que no pedía permiso, como si el tiempo fuera simplemente una distancia que terminaría por ceder, … Continuado