Néstor reconoce el ruido que dobla la esquina. Sale a la calle, limpiándose las manos con un trapo sucio. El sol anuncia su retirada; el cielo pierde, despacio, el azul de la tarde; el aire, cansado de empujar nubes, se niega a seguir soplando desde el mar y aquieta las primeras sombras de Bay Gardens. … Continuado