FELIZ CUMPLEAÑOS, MÓNICA. Dainerys Machado Vento.

Es domingo y Mónica se lava los dientes frente al espejo cuando descubre una pequeña mancha encima de su ceja derecha. No es muy oscura, ni demasiado grande. Más pequeña que un frijol de garbanzo antes de expandirse en el agua caliente. Pero es una mancha nueva, una alerta para ella.

Se enjuaga la boca dos veces como es su matemática costumbre, se limpia el resto de la pasta de diente en la barbilla con la toalla, mientras se acerca al espejo para estirarse la piel de la frente y contemplar mejor su nueva mancha. El ojo aguzado escruta el espejo, ¿por qué siempre abrimos la boca para enfocarnos en el reflejo? Se pregunta Mónica mientras ve, horror, que el colmillo derecho de arriba se le ha movido un poco. Juraría, juraría que no estaba así la noche anterior, que la encía no lucía tan retraída el sábado. Mónica olvida un rato la ceja y abre más la boca. ¿Qué más fuera de su ordinario lugar podría encontrar allá dentro?

Las muelas de atrás parecen intactas, arriba y abajo, abajo y arriba, las muelas empastadas, las muelas deformes. Excepto por el colmillo derecho y la encía retraída nada más parece haber cambiado. ¿Nada más? ¿Qué es entonces aquel pequeño agujerito que se anuncia detrás de uno de sus dientes de abajo? Mónica echa la cabeza hacia adelante, baja el labio con una mano para dejar al descubierto aquella intención de agujerito que, bien lo sabe, la atormentará por varios días. Y mientras se pregunta cuánto demorará la marquita en consumir todo el diente y saltar a otras piezas y destruir su boca, Mónica no puede evitar mirarse el cuello. Dos marcas circulares lo rodean, dos marcas que ella tampoco había visto antes.

Aterrada, se convence de que debe seguir la inspección, porque algo raro está sucediendo. Quizás está enferma de muerte y no lo sabe, quizás está convirtiéndose en un insecto y no lo ha notado. Se quita la camiseta del pijama sin pensarlo demasiado. Además de las marcas de los tirantes, Mónica descubre lo que ya sospechaba: nuevas estrías salen de la aureola de sus senos, con la clara intención de alcanzar las manchas del cuello. ¿Querrían todas estas ñáñaras conectarse con las otras creando un nuevo mapa de horror en su cuerpo?

Mónica sigue con el dedo índice una de las estrías, la más abierta. Nota que si la aprieta cambia de color, se transparenta. No son marcas que ella vería si se alejara cinco (o dos) pasos del espejo, pero Mónica las ve porque está dentro de ese cuerpo, porque ella es ese cuerpo y lo conoce bien. En la soledad del baño, se admite por fin que esta situación era inevitable, que hace meses había notado que sus senos perdían redondez y parecían luchar por descansar sobre su estómago. Mónica tiene hoy las tetas caídas, más caídas que ayer, con más estrías que ayer. Siente miedo, un miedo indescriptible, que le mueve el estómago y la hace abrazarse a la blusa del pijama para taparse de sí misma.

Entonces se abre la puerta al baño y entra Eli cantando una extraña melodía: «Feliz cumpleaños a ti, feliz cumpleaños a ti». Trae en las manos un cake de chocolate, redondo y adornado por una inmensa vela que ostenta el número treinta. Mónica sonríe un poco, para no parecer desagradecida. Sigue abrazada a la blusa del pijama mientras sonríe para Eli, mientras apaga la vela con el número treinta. Eli sí luce feliz. Contrario a Mónica, ella es una fanática de los cumpleaños, de las fiestas que pueden durar días, de los pretextos para celebrar la vida. Mónica detesta los domingos y sospecha que cumplir treinta años un domingo es lo peor que podía pasarle en la vida. Iba a empezar a confesar que sus tetas estaban más caídas que nunca, cuando su novia la agarra por la cintura con una mano, aguanta el cake en la otra, la besa en la boca una vez más y le dice: «Has amanecido más hermosa que nunca. Ahora mismo, te voy a hacer el amor. Feliz cumpleaños, Mónica».

© All rights reserved Dainerys Machado Vento

Dainerys Machado Vento: Escritora, periodista e investigadora literaria. Estudia su doctorado en Lenguas y Literaturas Modernas en la Universidad de Miami. Es la autora del libro de cuentos Las noventa Habanas (katakana editores, 2019). En 2017, un cuento suyo fue incluido en el proyecto Arraigo/Desarraigo. Antología de Literatura Americana, y, en 2019, fue una de las trece autoras invitadas a formar parte de Ellas cuentan. Antología de Crime Fiction por latinoamericanas en EE UU. Crónicas y cuentos suyos han sido publicados en Yahoo, NagariSuburbano, La Gaceta de Cuba, entre otros.

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Instagram: @dainerys_mv

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