Nunca descuelgo el teléfono por si llegara a llamarme. Lavo los platos del desayuno con la llave cerrada y los nudillos enterrados en montañas de espuma grasosa. Dicen que eso ayuda a la economía del hogar, pero no es lo más importante para mí. Si un pájaro llama a la ventana, agito la escoba … Continuado