Me lo encontré por la mañana en el rellano de la escalera de casa, oí sus pasos mientras cerraba la puerta con llave. Alguien, a mi espalda, me saludó. Yo, como señal de cortesía, le devolví el “buenos días” sin prestar demasiada atención, hasta que me giré y lo vi, miré aquello y me impresionó. … Continuado