A LADO y lado del arcén, como esparcidos, los deseos en el paisaje cambiante del automóvil que viaja —pero el paisaje de adentro cambia aun más todavía—, se lanzan, como desde una alta torre, promesas de «un día volveré». Pasan como rasguños por el aire en movimiento desde un automóvil que no registra la conciencia … Continuado