Hace dieciocho años, llegué a esta ciudad en primavera. Lo primero que sentí al descender en el aeropuerto fue el vapor de mayo. Un aire húmedo de gabardina recién colgada después de la lluvia, y, a los pocos minutos, un sol blanquecino muy parecido al que había vivido en Sidi Bou Said, Túnez, cuando era … Continuado