La calle mojada y resbalosa. Las baldosas flojas de la vereda ensuciando las piernas de las mujeres, los pantalones de los hombres, todos caminando en puntas de pie para poder esquivar los peligros. La lluvia golpeaba con fuerza sobre el toldo de las marquesinas y los techos de los autos. Daba a pensar que Noé … Continuado