Eras de las que pueden sacudirse el hollín de los recuerdos. Eras de las que mascan arañas mirando fijamente a su interlocutor. Eras de las que se tiran pedos de narciso sin decir “perdón”. Eras de esa raza sangrienta de mujeres que frotan sus encías con ajo matinal, de esas mujeres genuinas sin afeites ni … Continuado