Cobarde. Durante toda su vida fue un perfecto pusilánime, de modo que, atormentado por su falta de valor para enfrentarse al mundo y lleno de desesperanza, decidió arrojarse desde un acantilado. A punto de despedazarse sobre las rocas, sin embargo, lo dominó la peor emoción que hubiera tenido jamás: la lengua se le soldó al … Continuado