Ese día me levanté temprano. El frío de la mañana calaba mis huesos en el desierto de Mojave. Tras una taza de café negrísimo abrí mi bolso y saqué de allí la minúscula caja de madera que contenía un cómic de proporciones ínfimas. Tan solo una viñeta por página. Tres cigarrillos húmedos descansaban junto a … Continuado