Atando mis zapatos miro al suelo, una pequeña araña me mira; camina y se posa en uno de ellos. Camino hacia la calle, sacudo el pie ya calzado, ella no desiste, se aferra a mi y sale a pasear conmigo. -A veces la compañía se te cuelga inesperadamente- medito. Me dirijo hacia el parque, con … Continuado