Esto aconteció hace miles de años antes de las Sagradas Escrituras. – ¡Oh, Anat! ¡Oh, Anshar! ¡Salvadores y guardianes de mi vida pasada, presente y venidera! Así imploraba aquel peregrino del desierto con el rostro hacia el cielo para luego bajarlo hasta colocar su frente contra la sedienta arena a la sombra de la descomunal … Continuado