Cornelia me mostró el cuchillo desde el lavabo de Burger King. No era tan violenta como gorda pero igual me dejó perplejo. El gerente había salido antes del cierre y los otros dos “asociados” (palabra culerísima para ocultar el esclavismo neoliberal) tiraban la basura atrás del estacionamiento. Uno de diecinueve —joven promesa de la poesía … Continuado