Fue una tarde de verano, fines de los 70, una luz dorada entraba por los ventanales de la Galería de Arte Arvil, donde yo trabajaba y estaba ocupándome de una exposición de fotografía de Manuel Álvarez Bravo y sus alumnos. Entró quedito y quedito me saludó. Era Rulfo, el gran escritor mexicano. Rulfo me … Continuado