La gran casona era rodeada por cientos de periodistas, camarógrafos, fotógrafos y furgones con antenas para transmitir a diversos canales de televisión la noticia al instante. Entre flashes, risas nerviosas, despachos en directo e imágenes sin editar, la casona lucía vacía, triste y solitaria. Un aire a nostalgia la recorría de cabo a cabo. … Continuado