Después de acabar el servicio militar en Cartagena (España), pensé que mi vida cogería el rumbo de los escenarios. Tantos personajes allí adentro con uniforme, llenos de vanidad, pobreza interior y sueños de grandeza (pido perdón para los que, en su servicio, dan lo mejor de sí mismos a la Humanidad), despertaron el interés, en … Continuado