Al desvanecerse las sombras que al fin y al cabo me acompañaron sin protestar, el día empieza como de costumbre: húmedo y fresco como toronjas en ayunas… aunque anticipando que el tiempo no me iba a alcanzar, ya había decidido tomar mi acostumbrada dosis de cafeína. Bueno… ligado con leche y azúcar prieta, aun … Continuado