DOS POEMAS DE JOSUÉ OSORIO ESTRADA

De esa misma ausencia

 

  

De sol y otros seres extraños.

Me dicen que debajo

de la tierra existen seres diferentes a ti.

Me asusto

divago.

Entre tiempos ajenos

disfruto la locura.

Nos disfrutamos a nosotros

en los primeros alimentos

cuando la mesa está limpia.

  

Tus ojos asustan

entienden poco.

De inmediato siento

reacciones en mi venas.

Te vuelves espejismo.

Los vientos golpean

las hojas de los árboles

tocan paredes

me hablan

preguntan por ti.

  

Desapareces como humo

eres otra

y soy otro.

Han pasado tiempos cortos

tiempos párpados

que respiran en instantes.

¿Y me quieres?

Te quiero, cuando tu rostro duerme

y dormimos.

Entre almohadas que parecen nubes

nos permiten sentir el paraíso.

Un sosiego nos mece en la intimidad

a las horas posteriores.

  

A mis cuatro sentidos restantes, los engaño.

Les acerco un objeto tuyo

se quedan quietos.

Son seres enfermos que requieren un sendante.

Me rehusó a mentir.

¿Dónde estás?

En espiral

dos palabras recorren un vacío.

  

Los párpados pesan como tierra que sepulta

al muerto.

  

Soy un muerto en un desierto, en el tuyo.

¿Qué hago buscándote? Si en las noticias dicen

que has fallecido. Estás muerta.

Quizá, eres ausencia de los mares.

¿Qué hago buscándote?

Tu amiga dijo que no estabas en casa

¿Por qué busco tu ingravidez en el mapa?

Han encontrado la blusa que te regalé

rasgada, en medio del árbol.

Han encontrados tus rastros en la putrefacción.

Las personas son llanto.

Entre las lágrimas que hacen río,

acomodan tus restos.

  

  

  

Origen

  

  

¡La mataron!

Antes del decreto presidencial

La Guerra contra el Narco.

El primer feminicidio

con olor a podredumbre

Inició el causé

de la memoria corta

El olvido buscó

enterrar el dolor.

Olvidaron todos

hasta las abuelas

por preparar la cena.

¿El desinterés como

problema del silencio?

  

Veintiocho años

ayudante de farmacia

trabajadora

atenta

empática

excepcional

En su cumpleaños

su vida voló a la muerte

porque lo pidió el mar,

los cielos y los ángeles.

  

Su primo y dos amigos esperaban

el vals de los desnudos

festejaban la orgia inesperada

La fiesta culminó

cuando el deseo

hizo vibrar el cuerpo

y la inhibición era latente

absorbiendo la sequía de piel

La testosterona promulgó

el rompimiento de pestañas

pulseras

uñas

epidermis

ropa

un corazón

quizá.

  

No era el tiempo de justicia

La encontraron en la casa

de su abuela

metros después

de una barranca

un terreno baldío

donde los arboles

eran habitaciones

de los murciélagos

donde los arboles

presenciaron los llantos

como las velas

observan los canticos de

sus feligreses.

  

Otros personas dicen que

la encontraron atrás de la televisión

Pantalones tirados

simulando la alfombra

roja de la muerte.

  

La tortura estaba ahí

en las marcas del sexo

la necrofilia como oración del horror

La hembra inferior al macho

el macho superior a la hembra

juegos de intelectos

Intelectos sepultados.

  

La gente lloró

Marcharon por la calles

Calles paralelas

Lloraban ausencia de luz

Lloraban silencios.

  

Yeimi

veintiocho años

sus ojos se extinguieron en

la ultima semana de marzo

antes de avecinarse

un conflicto sinsentido.

  

  

  

© All rights reserved Josué Osorio Estrada

Josué Osorio Estrada: Estudiante del Diplomado de la Escuela de Escritores Ricardo Garibay de Cuernavaca, Morelos. Maestrante en Intervención Docente, profesor de nivel Primaria y Secundaria. Coordinador del libro “Cartas en Pandemia”. 29 años.

  

  

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.