JUSTIFICACIÓN DE LA LLUVIA Y OTROS POEMAS. Camilo Barquett

Justificación de la lluvia

 

Llueve porque el agua se ha orquestado para llover

Llueve por complicidad

Llueve hasta que nada ponga resistencia

y el agua encuentre su camino hacia a la mar

Llueve por necesidad de la lluvia

por complicidad de los elementos

Llueve por complacer a los que venían pidiendo que lloviera

Llueve porque hemos deseado abiertamente y en secreto el fin del mundo

Llueve por incontinencia divina

Llueve porque la lluvia quizás tenga algo que decir

Llueve hasta la desnudez

Llueve por la urgencia de llover

Llueve por oficio evolutivo

Llueve de una manera irresistible

Llueve con o sin palabras

Llueve para probar la santidad de la lluvia

Llueve por ejemplo

Por castigo

Llueve hasta el cansancio y el aburrimiento

la locura y el suicidio

Llueve por tristeza y pesadumbre

Llueve por que el dios de la lluvia ha muerto

y su cadáver llora sobre la Tierra

Llueve por arrepentimiento, por pesar

por liberar el agua de las presas

Llueve por complicidad elemental

Llueve a toda hora y sin pausa

Llueve por equilibrio

Llueve porque el agua es ley

Entonces llueve por obediencia

por expiación de culpa

para acallar voces

para ablandar la brea y agrietar el pavimento

y abrirle paso a la simiente

Llueve porque el origen de la vida está en la lluvia

Llueve por cerrar el ciclo del agua

Llueve por una sinceridad manifiesta

para igualar posiciones

ya que la lluvia es apocalíptica

monárquica y divina.

 

Reloj de arena

El tiempo es agua que se recoge con las manos
es un rio invisible que desemboca en la sangre
es una flecha que nos atraviesa en silencio.

el tiempo es sístole y diástole de estrellas
es un camino del trópico en las noches sin luna
el tiempo es una figura retórica que pertenece al pasado
epifanía de nubes en las tardes sin nombre.

el tiempo es el turista que asiste a la extinción de la lengua
es la ola que rompe en la arena, ahí donde cada gota, cada liquen
cuenta en el rosario de la vida.

De vuelta al gallinero

El corral no tiene quien le escriba

Nadie encuentra la puerta de salida

Los agnósticos forjan cigarrillos con los salmos bíblicos

Los creyentes se arrojan por la borda, buscando el perdón apocalíptico

Leonardo DiCaprio lee Los Premios de Cortázar

Mientras sopla el velamen de la muerte

Un cristo redentor, camina sobra las aguas cloradas de una alberca cuneiforme

Los marineros se entregan al saqueo, al chantaje

Las lenguas se confunden

En tierra esperan los cadáveres que nunca arribarán

Los muertos en el mar son “enterrados” en el mar mismo

Nadie llora a sus muertos

La diversión es prioritaria

Los viajes continúan, llevando de un lado a otro la malaria

Se oye un disparo

El capitán se suicida

Flota como una ola de espuma blanca sobre el mar

Las noticias echan leña en el caldero de la desesperación.

Piedad, piedad, piedad para los aburridos

Piedad para los impíos, piedad con los desesperados

Piedad para aquellos que obtuvieron el éxito efímero

Las acciones al sube y baja

Para qué seguir buscando en el mar falsas ilusiones

colmenas turísticas

Alimentos congelados desde la primera salida

© All rights reserved Camilo Barquett.

Camilo Barquett. De abuelo cubano y padres mexicanos, nació en la península de Yucatán. En los años ochenta fue socio fundador de la librería Allegro Books.

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