CUARENTENA LUNÁTICA. Héctor Manuel Gutiérrez

“Downtown Miami” en los años 60

            Al desvanecerse las sombras que al fin y al cabo me acompañaron sin protestar, el día empieza como de costumbre: húmedo y fresco como toronjas en ayunas… aunque anticipando que el tiempo no me iba a alcanzar, ya había decidido tomar mi acostumbrada dosis de cafeína. Bueno… ligado con leche y azúcar prieta, aun a sabiendas de que unos doce minutos después de arrancar la máquina, y apenas entrando a la autopista, el estimulante me haría el efecto purgante de siempre, exactamente cuando el sonidista dispara el cartucho de cinta que identifica a la emisora: “Esta es Radio Mambí, la grande, transmitiendo con cien mil vatios de potencia, para el sur de la Florida, Cuba y el Caribe”. Es como si no necesitara leer el reloj digital del tablero del vehículo para asegurarme de que no voy a llegar tarde al trabajo. La sensación revulsiva siempre empieza a la misma hora. Que sea por la acción del café o la reverberante voz del locutor, no tiene importancia: es parte de la rutina del lunes.

Edificio Torre de la Libertad, Miami

            Mientras manejo, tengo la mala costumbre de alternar las estaciones en a eme. Escucho el informe del tiempo pregrabado vía satélite desde Puerto Rico: “Vaticino aguaceros dispersos y ligeras tronadas, con aviso de precaución a las pequeñas embarcaciones y un cuarenta por ciento de probabilidades de lluvia… traídos a ustedes con mucho, mucho, pero que mucho amor…número de suerte, 13…” o el estado del tránsito en el 670: “La mañana se presenta con complicaciones y tardanzas, particularmente en el Intercambio de la 826 Oeste y la I-95 Sur. Recomendamos salir más temprano que de costumbre, para evitar congestiones en las vías más transitadas. Este informe les llega cortesía de ‘Pepto- Bismol,’ rápido alivio con buen sabor,” seguido de frases de actualidad como “El rompimiento de los acuerdos firmados por los 29 mandatarios latinoamericanos en la ‘Cumbre de Presidentes’ convocada en Miami’, se hizo realidad ayer domingo, al invadir las Fuerzas Armadas de Fujimori el territorio ecuatoriano”… y luego, “Lectura de ‘Un caso insólito’, escrito por el ciudadano Edgar Zamudio, comerciante peruano residente en Coral Gables y extraída de la página de opiniones de El Miami Herald en español.

Actor Alec Guinness en el Sloppy Joe’s Bar de La Habana.

Me voy de nuevo al “siete diez” y pierdo gran parte de “Tome Nota,” el epígrafe insignia de su director, aunque capto que el tema del día es un llamado a boicotear las compañías de servicio telefónico por no cumplir los prometidos 50 minutos gratis al mes en las llamadas directas a la isla. Un pequeño revuelco en el estómago me saca de concentración a unos 30 pies del puente del “Toll” y me acuerdo de que casi se me vence la garantía con “Sears” en el alineamiento del carro que, quizás impulsado por la agitación de Pérez Roura, se me va hacia la derecha, donde migrantes ilegales uniformados que estudian inglés de noche, no aceptan billetes de más de veinte dólares.  Doy mi acostumbrado viraje hacia la izquierda, a la vez que en el dial cambio hacia el seis setenta, y oigo el “Editorial de nuestro director general, Emilio Milián,” quien recomienda una protesta de los consumidores por la reciente e injusta alza del precio del agua potable en el condado.

            Una imperiosa nostalgia producida por el anticuado estilo de las emisoras hispanas me invade en el mismo centro de la sección de la ciudad donde trabajo. Mi subconsciente me ayuda a protegerme del ambiente de aquel área ruidoso y suburbano. Es como si tuviera un sexto sentido protector que automáticamente me advierte que en cualquier semáforo se puede aparecer un loco que, por no llegar tarde a algún compromiso, “se lleva la luz roja” y arremete contra el carro más vulnerable o susceptible… que con frecuencia es el mío. Cuando ya he pasado la Avenida 22 y doy un viraje rumbo al sur, el timbre de voz de los locutores empieza a marchitarse y a perderse entre los ruidos de las máquinas, mientras que, lenta y suavemente, me transporto a unas dimensiones temporales y geográficas, de contornos, sonidos y olores tan familiares, que el sol y las palmas que dibujan el ambiente me reconocen y sonríen con cariño. El aire liviano y cosquilloso me acaricia los pulmones, y hasta los definidores aromas a comida y a tabaco de “H. Upmann” fundidos en el trajín isleño, me devuelven el saludo…

Radio tablero de auto, década de los 50

            El radio que escucho es el de la máquina de mi padre, un Chrysler DeSoto del 52, el mismo que un coronel batistiano de apellido Parejo, QEPND, le confiscó a un ingenuo turista norteamericano que lo había traído legalmente en el “Ferry,” desde la República de las Conchas. No se conocen los detalles de la transacción, pero muchos recuerdan el suceso la noche antes del regreso de la embarcación a su puerto de origen, cuando Parejo le hacía probar toda clase de bebidas populares en una mesa del “Bar Habana de Sloppy Joe”.

Calle Obispo, La Habana Vieja de los 50

Mientras el día avanza, uno de los comentaristas hace alusión al reciente alzamiento de Fidel en la Sierra Maestra, alternando con las interminables repeticiones de “Radio Reloj da la hora: 7 y cinco de la mañana,” que se transmiten desde la capital de La Cenicienta, y que llegan adornadas con avisos comerciales de un familiar toque local: “Peletería Pacheco, compre el izquierdo y le regalan el derecho.” Luego el pausado bombardeo de un discurso lento y persuasivo: “La zafra empezó en las regiones circundantes de Matanzas y Las Villas. Esta labor se extiende a los demás suelos cañeros de la isla, como son la zona de La Trocha, las llanuras del norte y sur de Camagüey, la llanura que bordea la bahía de Nipe y la cuenca de Guantánamo” noticia que llega enmarcada en la música del último “hit” de Los Compadres: “¡Qué malas son, qué malas son, qué malas son las mujeres, pero qué buenas son, qué buenas son, qué buenas son cuando quieren”… y que sutilmente dan cabida a anuncios que benefician tanto al consumidor como al que los promueve: “Si su niño llora, déle ‘Martillo’… y si sigue llorando, sígalo martillando…” Radio Reloj da la hora, siete y seis minutos de la mañana”… “El desplazamiento de los trabajadores a la zona azucarera, inyecta vida a esta región de arcillosos rojos, donde con frecuencia el montaje de las precipitaciones fluviales influye decisivamente en el cultivo… Funeraria ‘Hermanos Bujones’, te entierra en dos cajones.” Y los vendedores ambulantes, cantando los pregones heredados de los españoles, balancean sus sabias sentencias con las ondas radiales que llenan el ambiente matutino: “Chicharritas, chicharrones, mariquitas… papitas fritas.”

A ellos se une el timbre del teléfono inalámbrico que retumba en mi oficina, y la voz familiar de Rebecca se amplifica en la casetera de mensajes. Levanto el aparato y converso, entre otras cosas, del brusco descenso de mi estado de levitación. En cuanto termino la conversación, trato de volver a alzar el vuelo, pero no puedo… ya interfiere la cotidianeidad dominguera con un compromiso previo. Pienso que si no me apuro, no llego a tiempo al cinema de Hialeah para ver Antes que anochezca desde el principio. Bueno… eso será más bien tema para otra cuarentena.

 

 

NOTA DEL AUTOR:

Cuarentena. (Del latín quadraginta, 1206. U.t.c.adj.) Lapso animoadrenaclínico de aproximadamente cuarenta horas, en el cual, sin proponérselo, el escritor se sume en un estado cuasi-catatónico que se extiende hasta altas horas de la noche y culmina, a veces, ya en uno o dos poemas, ya en una especie de seminarración o crónica producida en primera persona del singular, de estilo avalánchico, asfixiante, insomne y a lo Silva, por lo general de tono casi serio, y que, por su estructura y composición, no alcanza la categoría de cuento; asume el nombre del agitado período de concepción e incubación y por lo general no pasa de ser un tema más de discusión en oscuras tertulias. Las citas vienen de la segunda edición de Cuarentenas, 2015. Las no numeradas provienen de Cuando el viento es amigo, 2019.

 

 

© All rights reserved Héctor Manuel Gutiérrez

Héctor Manuel Gutiérrez, Miami, ha realizado trabajos de investigación periodística y contribuido con poemas, ensayos, cuentos y prosa poética para Latin Beat Magazine, Latino Stuff Review, Nagari, Poetas y Escritores Miami, Signum Nous, Suburbano, Ekatombe, Eka Magazine y Nomenclatura, de la Universidad de Kentucky. Ha sido reportero independiente para los servicios de “Enfoque Nacional”, “Panorama Hispano” y “Latin American News Service” en la cadena difusora Radio Pública Nacional [NPR]. Cursó estudios de lenguas romances y música en City University of New York [CUNY]. Obtuvo su maestría en español y doctorado en filosofía y letras de la Universidad Internacional de la Florida [FIU]. Es miembro de Academia.edu, National Collegiate Hispanic Honor Society [Sigma Delta Pi], Modern Language Association [MLA], y Florida Foreign Language Association [FFLA]. Creador de un sub-género literario que llama cuarentenas, es autor de los libros CUARENTENAS, Authorhouse 2011, CUARENTENAS: SEGUNDA EDICIÓN, Authorhouse 2015, CUANDO EL VIENTO ES AMIGO, iUniverse, 2019 y DOSSIER HOMENAJE A LILLIAM MORO, Editorial Dos Islas, 2021. Les da los toques finales a dos próximos libros, AUTORÍA: ENSAYOS AL REVERSO, antología de ensayos con temas diversos, y LA UTOPÍA INTERIOR, estudio analítico de la ensayística de Ernesto Sábato.

 

 

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