TAJOS Y OTROS POEMAS. Natalia Lara

T  A  J  O  S

Vosotros sois la yerba del mundo

el rostro de un ciervo pequeño

Desde la sombra delgada del árbol

la tarde perseguidora y su cuerpo ligero,

luz espesa que abre

rodillas y hombros

dolor de piedra, abandonado.

La niebla distante

de la edad del comienzo

ciertamente, valle sometido.

Con pálido frescor

ahogó la mirada del sueño,

 desconocida voz resonante.

Yacía sordamente bajo las pieles,

entre los huesos de olvido.

¿A qué sitio retornar, lejana lumbre,

cristal sinuoso?

Desciendo inadvertido al pecho profundo

                                                 [de mi madre

última memoria

golpe seco y pesadumbre

la casa penitente

tajo de niñez.

DESPUÉS DEL DESAYUNO

Apenas estuve parado

bajo los almendros.

Sentí en los rieles de

lo que se añora

el pesar.

Llena de ocres

mi madre

maraña de nervios.

 TIEMPO TINIEBLA

 

                                                                                Alzheimer ovillos,

                                                                                alzheimer lamento.

                                                                               

Sobre el frío de tu cabeza de puerto

las ramas palpitantes lejos del sentido

Exhumé el sonido de antaño,

para alejar la extraña niebla;

un trabajo subterráneo

a cambio de no ver herida en tus ojos.

Cerré el desierto de la noche crocante,

y los fantasmas sorpresivos;

vino el abrazo goteado

proclive a verde alba.

A lo largo contemplé la raíz,

eternidad de manos borrascosas,

el aliento senil, lo absoluto,

                                              en tiempo atabacado y áspero.

Allí estabas como cada día,

tan dulce en arroyo abrevado,

hundido el dolor antiguo,

f  o  r  t  i  f  i  c  a  d  a .

Pero la fatiga del propio peso

                          [del mundo

asomó el fallido rostro,

i r r e c o n c i l i a b l e.

Sumida en ti misma,

solo miras, mamá.

LA PÉRDIDA

Como quien está cerca

de otros ojos

—ola anclada.

Una brisa sin voces

y dos silencios

—unanimidad.

Corriente nemorosa,

labios atados

—beso exangüe.

Deshilar confuso

sabor a vísceras

—muerte repentina.

Mármol oscuro

final que no nombro.

© All rights reserved Natalia Lara

Natalia Lara Escritora venezolana (1978). Reside en Puerto Ordaz, Bolívar. Formó parte del grupo literario El Círculo Impreciso (2011). Cursó talleres auspiciados por la Sala de Arte Sidor, a cargo del poeta guayanés Francisco Arévalo. Ha publicado sus escritos en diarios de circulación regional del estado Bolívar y en otros, tales como El Venezolano y El Periodiquito (Maracay, Aragua). Ha participado en diversas lecturas poéticas. Gracias a Néstor Rojas y Francisco Arévalo, al apoyo de Fundaletra y la Sala de Arte Sidor, realizó el Diplomado de Poesía Venezolana Siglo XX (2017). Forma parte de los autores del libro Exilios y otros desarraigos (2018).

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