saltar al contenido
  • Miami
  • Barcelona
  • Caracas
  • Habana
  • Buenos Aires
  • Mexico

Marzo 2026

POEMAS DE FUTBOL Y MUERTE. Xalbador García

Este 2026 se vive una nueva edición de lo que alguna vez se percibió como la fiesta del futbol mundial. A últimas fechas la fiesta se ha convertido en un festín para las desgracias y el absurdo. El balón se juega ahora en canchas extrañas. La FIFA otorga premios de la paz a individuos que siembran muerte, destrucción y terror entre sus propios ciudadanos. Los tres países anfitriones del Mundial padecen una relación tensa hasta el punto de amagarse con invasiones militares y saqueos. Y en México, se han descubierto más de 500 bolsas con restos humanos en fosas clandestinas aledañas al Estadio Akron, una de las sedes mundialistas.

Los textos aquí presentes, parte de un proyecto pensado como libro, buscan ahondar en esa realidad perversa que se teje alrededor del deporte más hermoso del mundo. Si es verdad que la pelota no se mancha, por lo menos actualmente, la pelota responde a intereses demasiado oscuros como para pensarlos tan sólo por 90 minutos. La fiesta en 2026 llevará sangre y deshonra en sus entrañas. Así sucede cuando los miserables se apoderan del balón.

 

 

Fuera de lugar

 

Nadie más feliz que Diego Armando Maradona

entrenando a los Dorados

en las tierras de El Chapo Guzmán

 

¡Sinaloa, mi hermano!

¡Buchonas, cocadas, bucanas!

 

El cielo en la tierra…

 

por ahí se pasea El Zurdo Mendieta,

María Félix y César Chávez

 

Aguachiles chingones

de a ocho ochenta

y un ochito para cotorrear

 

Nadie más feliz que Diego Armando Maradona

entrenando a los Dorados

en las tierras de El Chapo Guzmán

 

¡Corridos, norteño, la banda!

¿Ha visto, usted, qué guapos

son los narcos en las series de televisión?

 

¡Fierro, pariente!

 

En medio de las cruces

que surcan los campos de cultivo

entre el polvito onírico como nieve

desde Mazatlán hasta Culiacán

desde Los Mochis hasta Guasave

 

¡Valentín Elizalde, Chalino, El Komander!

Nadie más feliz que Diego Armando Maradona

entrenando a los Dorados

en las tierras de El Chapo Guzmán

 

¡Mamitas, pericos, tamboras!

 

La ruta de la amapola conquistada por los chinos a principios del Siglo XX

y luego arrebatada por los nazis en los treinta

y luego arrebatada por los mexicanos en los sesenta

y luego arrebatada por los gringos en los dosmiles

 

Gilberto Owen saboreando el silencio en un espejo roto

de cuatrocientas voces.

El costado de la patria:

sangrante y alegre

apacible y mortal

donde la raza grita play ball

antes que los goles del Mazatlán

que nunca anota.

 

Nadie más feliz que Diego Armando Maradona

entrenando a los Dorados

en las tierras de El Chapo Guzmán

 

Pero nada se olvida,

dicen que nada ha de olvidarse

en el capullo de la sobriedad

con los retenes militares

recordando a Enrique González Martínez

haciendo de las mismas tierras

un refugio del amor

siempre tan chic

siempre tan criticado

por lo poetas que no han leído a Melville

que no lo han visto

cuestionarse a sí mismo

treinta años antes de la vejez

en una banca del puerto

de Mazatlán.

 

Y aún así

me preguntas por El Pelusa

por ese diez blasfemo

que ha insultado al dios de los cristianos

y de los creyentes de Jesús Malverde

cuyos mejores milagros han sido sembrar cadáveres desde Veracruz hasta Tijuana

desde Cuernavaca hasta Ciudad Juárez.

 

Ni migrante con green card

ni Donald Trump en un putero

ni los 120 mil aficionados del Azteca

que vieron salir campeón a la Argentina

 

No

Nadie

 

Nadie más feliz que Diego Armando Maradona

entrenando a los Dorados

en las tierras de El Chapo Guzmán.

 

 

 

 

Alineación

 

Defendiendo la portería

Albert Camus entendió

que la pobreza limita las piernas

pero no lo imaginación.

 

Jugaba como arquero

para evitar que se le gastara

el único par de zapatos

que tenía de niño en Argelia:

Tierra colonizada

 

Tierra de muertos

a cargo de la civilización

que aún hoy canta loas

a la democracia y a la libertad

 

Alessandro Barico fue defensa:

desde una distancia prudente

veía la gloria.

estaba impedido de pasar la media cancha…

 

Defendiendo logró

conocer las causas de los hombres

tan cambiantes

tan marchitas

tan luminosas

por las que pueden amar o morir

o matar por un pedazo de ilusión

al otro lado del mundo.

 

Juan Villoro jugó de extremo derecho

dispuesto a la faena libertaria

de andar libre por el campo

como puede andar por la escritura

 

Y El Negro Fontanarrosa

se batió como delantero

en los sueños donde pudo marcar

más de diez goles

como quien mata a los ruiseñores

como quien colorea un cuaderno de niño

como quien despierta una noche

y comprende que

el triunfo y la gloria han llegado

pero no nos pertenecen

 

Su cancha no puede pronunciarse

Su tiempo es un laberinto

de césped verde bajo la miseria del día siguiente.

 

 

 

 

Detrás de la derrota

 

Detrás de la derrota

hay un sueño de niño

gestado en un estadio vacío

en el campo verde

como suelen ser

los campos de los sueños.

 

Hay una jugada de García doblegando a los italianos

y un zapatazo de Zague exigiendo un lugar

en las canchas sudamericanas.

 

Detrás de la derrota

un portero sonríe

frente al batallón de fusilamiento

con casaca alemana

frente a los hinchas franceses

que no se creen abatidos por los mexicanos.

 

Los rayos de sol en la tribuna rechazan dioses albicelestes mientras los nuestros caen

no una, ni dos, sino diez o

más veces en medio de la esperanza

que siempre tiene alma de lugar común.

 

Detrás de la derrota

estamos nosotros

los de verde

los de los estadios con nombres

de imperios imaginados

los que marchamos

por los 43 que nos faltan

los que marchamos

por los más de cien mil muertos

a causa del libre mercado made in USA

los que marchamos

por nuestros desaparecidos

y por nuestras hijas violadas

los que aún sonreímos

los de los campeonatos

en Wenbley

en Uruguay

en el Azteca.

 

Detrás de la derrota

desde ahí

desde ese lugar oscuro

perdido

seguimos retando al balón y a la vida.

 

 

 

 

© All rights reserved fotografía de post Eduardo Gil Vicke 

© All rights reserved Xalbador Garcia

XALBADOR GARCÍA (Cuernavaca, México, 1982) es Licenciado en Letras por la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y Maestro y Doctor en Literatura Hispanoamericana por El Colegio de San Luis (Colsan).
Es autor de Paredón Nocturno (UAEM, 2004) y La isla de Ulises (Porrúa, 2014), y coautor de El complot anticanónico. Ensayos sobre Rafael Bernal (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2015). Ha publicado las ediciones críticas de El campeón, de Antonio M. Abad (Instituto Cervantes, 2013); Los raros. 1896, de Rubén Darío (Colsan, 2013) y La bohemia de la muerte, de Julio Sesto (Colsan, 2015).

Realizó estancias de investigación en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, y en la Universidad del Ateneo, en Manila, Filipinas, en la que también se desempeñó como catedrático. En 2009 fue becado por el Fondo Estatal pJara la CulturPoesía, ensayo y narrativa suya han aparecido en diversas revistas del mundo, como Letras Libres (México), La estafeta del viento (España), Cuaderno Rojo Estelar (Estados Unidos), Conseup (Ecuador) y Perro Berde (Filipinas). Fue editor de la revista generacional Los perros del alba y su columna cultural “Vientre de Cabra”, apareció en el diario La Jornada Morelos por diez años. 
Actualmente es colaborador del Instituto Cervantes de España, en su filial de Manila y mantiene el blog: vientre de cabra.

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.