Este 2026 se vive una nueva edición de lo que alguna vez se percibió como la fiesta del futbol mundial. A últimas fechas la fiesta se ha convertido en un festín para las desgracias y el absurdo. El balón se juega ahora en canchas extrañas. La FIFA otorga premios de la paz a individuos que siembran muerte, destrucción y terror entre sus propios ciudadanos. Los tres países anfitriones del Mundial padecen una relación tensa hasta el punto de amagarse con invasiones militares y saqueos. Y en México, se han descubierto más de 500 bolsas con restos humanos en fosas clandestinas aledañas al Estadio Akron, una de las sedes mundialistas.
Los textos aquí presentes, parte de un proyecto pensado como libro, buscan ahondar en esa realidad perversa que se teje alrededor del deporte más hermoso del mundo. Si es verdad que la pelota no se mancha, por lo menos actualmente, la pelota responde a intereses demasiado oscuros como para pensarlos tan sólo por 90 minutos. La fiesta en 2026 llevará sangre y deshonra en sus entrañas. Así sucede cuando los miserables se apoderan del balón.
Fuera de lugar
Nadie más feliz que Diego Armando Maradona
entrenando a los Dorados
en las tierras de El Chapo Guzmán
¡Sinaloa, mi hermano!
¡Buchonas, cocadas, bucanas!
El cielo en la tierra…
por ahí se pasea El Zurdo Mendieta,
María Félix y César Chávez
Aguachiles chingones
de a ocho ochenta
y un ochito para cotorrear
Nadie más feliz que Diego Armando Maradona
entrenando a los Dorados
en las tierras de El Chapo Guzmán
¡Corridos, norteño, la banda!
¿Ha visto, usted, qué guapos
son los narcos en las series de televisión?
¡Fierro, pariente!
En medio de las cruces
que surcan los campos de cultivo
entre el polvito onírico como nieve
desde Mazatlán hasta Culiacán
desde Los Mochis hasta Guasave
¡Valentín Elizalde, Chalino, El Komander!
Nadie más feliz que Diego Armando Maradona
entrenando a los Dorados
en las tierras de El Chapo Guzmán
¡Mamitas, pericos, tamboras!
La ruta de la amapola conquistada por los chinos a principios del Siglo XX
y luego arrebatada por los nazis en los treinta
y luego arrebatada por los mexicanos en los sesenta
y luego arrebatada por los gringos en los dosmiles
Gilberto Owen saboreando el silencio en un espejo roto
de cuatrocientas voces.
El costado de la patria:
sangrante y alegre
apacible y mortal
donde la raza grita play ball
antes que los goles del Mazatlán
que nunca anota.
Nadie más feliz que Diego Armando Maradona
entrenando a los Dorados
en las tierras de El Chapo Guzmán
Pero nada se olvida,
dicen que nada ha de olvidarse
en el capullo de la sobriedad
con los retenes militares
recordando a Enrique González Martínez
haciendo de las mismas tierras
un refugio del amor
siempre tan chic
siempre tan criticado
por lo poetas que no han leído a Melville
que no lo han visto
cuestionarse a sí mismo
treinta años antes de la vejez
en una banca del puerto
de Mazatlán.
Y aún así
me preguntas por El Pelusa
por ese diez blasfemo
que ha insultado al dios de los cristianos
y de los creyentes de Jesús Malverde
cuyos mejores milagros han sido sembrar cadáveres desde Veracruz hasta Tijuana
desde Cuernavaca hasta Ciudad Juárez.
Ni migrante con green card
ni Donald Trump en un putero
ni los 120 mil aficionados del Azteca
que vieron salir campeón a la Argentina
No
Nadie
Nadie más feliz que Diego Armando Maradona
entrenando a los Dorados
en las tierras de El Chapo Guzmán.
Alineación
Defendiendo la portería
Albert Camus entendió
que la pobreza limita las piernas
pero no lo imaginación.
Jugaba como arquero
para evitar que se le gastara
el único par de zapatos
que tenía de niño en Argelia:
Tierra colonizada
Tierra de muertos
a cargo de la civilización
que aún hoy canta loas
a la democracia y a la libertad
Alessandro Barico fue defensa:
desde una distancia prudente
veía la gloria.
estaba impedido de pasar la media cancha…
Defendiendo logró
conocer las causas de los hombres
tan cambiantes
tan marchitas
tan luminosas
por las que pueden amar o morir
o matar por un pedazo de ilusión
al otro lado del mundo.
Juan Villoro jugó de extremo derecho
dispuesto a la faena libertaria
de andar libre por el campo
como puede andar por la escritura
Y El Negro Fontanarrosa
se batió como delantero
en los sueños donde pudo marcar
más de diez goles
como quien mata a los ruiseñores
como quien colorea un cuaderno de niño
como quien despierta una noche
y comprende que
el triunfo y la gloria han llegado
pero no nos pertenecen
Su cancha no puede pronunciarse
Su tiempo es un laberinto
de césped verde bajo la miseria del día siguiente.
Detrás de la derrota
Detrás de la derrota
hay un sueño de niño
gestado en un estadio vacío
en el campo verde
como suelen ser
los campos de los sueños.
Hay una jugada de García doblegando a los italianos
y un zapatazo de Zague exigiendo un lugar
en las canchas sudamericanas.
Detrás de la derrota
un portero sonríe
frente al batallón de fusilamiento
con casaca alemana
frente a los hinchas franceses
que no se creen abatidos por los mexicanos.
Los rayos de sol en la tribuna rechazan dioses albicelestes mientras los nuestros caen
no una, ni dos, sino diez o
más veces en medio de la esperanza
que siempre tiene alma de lugar común.
Detrás de la derrota
estamos nosotros
los de verde
los de los estadios con nombres
de imperios imaginados
los que marchamos
por los 43 que nos faltan
los que marchamos
por los más de cien mil muertos
a causa del libre mercado made in USA
los que marchamos
por nuestros desaparecidos
y por nuestras hijas violadas
los que aún sonreímos
los de los campeonatos
en Wenbley
en Uruguay
en el Azteca.
Detrás de la derrota
desde ahí
desde ese lugar oscuro
perdido
seguimos retando al balón y a la vida.
© All rights reserved fotografía de post Eduardo Gil Vicke
© All rights reserved Xalbador Garcia

XALBADOR GARCÍA (Cuernavaca, México, 1982) es Licenciado en Letras por la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y Maestro y Doctor en Literatura Hispanoamericana por El Colegio de San Luis (Colsan).
Es autor de Paredón Nocturno (UAEM, 2004) y La isla de Ulises (Porrúa, 2014), y coautor de El complot anticanónico. Ensayos sobre Rafael Bernal (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2015). Ha publicado las ediciones críticas de El campeón, de Antonio M. Abad (Instituto Cervantes, 2013); Los raros. 1896, de Rubén Darío (Colsan, 2013) y La bohemia de la muerte, de Julio Sesto (Colsan, 2015).
Realizó estancias de investigación en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, y en la Universidad del Ateneo, en Manila, Filipinas, en la que también se desempeñó como catedrático. En 2009 fue becado por el Fondo Estatal pJara la CulturPoesía, ensayo y narrativa suya han aparecido en diversas revistas del mundo, como Letras Libres (México), La estafeta del viento (España), Cuaderno Rojo Estelar (Estados Unidos), Conseup (Ecuador) y Perro Berde (Filipinas). Fue editor de la revista generacional Los perros del alba y su columna cultural “Vientre de Cabra”, apareció en el diario La Jornada Morelos por diez años.
Actualmente es colaborador del Instituto Cervantes de España, en su filial de Manila y mantiene el blog: vientre de cabra.