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Octubre 2022

LAVINIA E ITZÁ. Sobre LA MUJER HABITADA de Gioconda Belli. Daniel Campos Badilla

Hay lecturas a las que llegás con décadas de atraso y sin embargo las hacés en el tiempo justo. Así me ha sucedido con La mujer habitada (1988), novela de la nicaragüense Gioconda Belli. La he leído en el tiempo en que podía apreciar plenamente a sus dos protagonistas, Lavinia e Itzá, y la relevancia actual de sus luchas de liberación. 

Lavinia es una mujer de clase alta que regresa de Europa, donde se formó como arquitecta, a iniciar su vida profesional en su país, “Faguas” (Nicaragua). Es habitada por Itzá, mujer caribe que se había rebelado contra la conquista española junto con su amante, Yarince.  

De regreso a su tierra, Lavinia toma conciencia de la injusticia social y opresión política que asolan a su gente. Se enlista en un movimiento guerrillero de liberación. Por varias páginas temí que lo hiciera simplemente por su pasión por Felipe, arquitecto-guerrillero. Pero pronto se disolvió mi temor: su rebelión “era algo más que su amor por Felipe. Después de todo, ni siquiera sabía si ese amor existía; si podía llamarse amor a una relación tan recién iniciada”. Inspirada inconscientemente por Itzá, y apoyada por su amiga enfermera-guerrillera, Flor, poco a poco descubre que actúa a favor de una doble liberación: la liberación política de su pueblo y la de género, como mujer independiente, capaz de actuar hacia fines e ideales deliberadamente escogidos. 

Aprecié que la Lavinia de Belli sí tiene voz y poder de decisión, al contrario de la Lavinia de Virgilio en La Eneida. Siempre he valorado esta obra clásica por la gesta humana del Eneas errante, del hombre perseverante en busca de un nuevo hogar. Solía alegrarme que, al final de sus migraciones y vicisitudes, Eneas encuentra a Lavinia. Pero durante una conversación enriquecedora una alumna venezolano-libanesa, Manwa, amante de la literatura clásica, me dijo con justa indignación que, en La Eneida, Lavinia no tiene voz, ni posibilidad de decidir su destino. Ni siquiera hay alguna pista sobre sus sentimientos con respecto a Eneas. Belli sí nos permite conocer a su Lavinia, una mujer en procura de su plenitud y libertad. 

Leer la novela en este momento histórico me dejó cavilando y sintiendo desazón al entrever, en la historia de Lavinia, un sacrificio inútil, como el de tantos jóvenes idealistas latinoamericanos del siglo XX. El camino de la guerrilla terminó en más injusticia, por ejemplo, en otro dictador brutal asolando hoy a Nicaragua, un autócrata que antes fue guerrillero de un frente de “liberación”. 

Sin embargo, la lectura de La mujer habitada también me provocó preguntas urgentes: ¿Cuál es la liberación necesaria? La de género, que procuraba Lavinia, sigue en proceso y nuevas generaciones de mujeres latinoamericanas la lideran, honrando el camino iniciado por sus antecesoras. Por otra parte, pienso que la liberación política debe cerrar el ciclo de violencia, no perpetuarlo. ¿Cómo podremos lograrlo en el siglo XXI? Quizá serán las nuevas generaciones de activistas por la justicia social quienes nos darán la respuesta. 

© All rights reserved Daniel Campos Badilla

Daniel Campos Badilla es filósofo y profesor en la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY). Autor del libro Loving Immigrants in America (Lexington Press, 2017), escribe con regularidad para ViceVersa Magazine (Nueva York) y Suburbano (Miami).

Twitter: @Daniel_G_Campos

Blog: danicambad.com 

Mujer habitada, Gioconda belli Tuve una prueba recientemente y tengo una duda se que son luchadoras por la libertad, por un lado ITZA guerrera indigena y primera mujer que lucha con su amado Yarince. Lavinia una mujer de libertad y evolución Te preguntaban cuál era su común de ITZA y lavinia y yo puse amor a la vida y se q eran guerreras pero influye completamente la palabra vida. Por qué ella no muere pn se reencarnan y luchan por lo q creen Habían otras que te hablaban sobre la democracia pero quedé en la duda

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