LA DEVOCIÓN HIZO EL PRODIGIO. José Hugo Fernández

El dolor por la muerte de una gran poeta cubana actuó como conjuro para convertir el luto en celebración. La experiencia, además, alcanzaría su clímax en una magnífica obra literaria, de esas cuyo zumo no es posible agotar en la primera lectura, pues nacen destinadas a ser fuente de perenne consulta. Se trata de Homenaje a Lilliam Moro, la más reciente publicación de la Editorial Dos Islas, que dirige, en Miami, Odalys Interián, otra gran poeta, como no podría ser menos.

Textos de más de veinte autores, compilados y organizados por el escritor Héctor Manuel Gutiérrez, intervienen en este homenaje —dignificador, oportuno y sugestivo a partes iguales—, contando pormenores sobre los momentos o las circunstancias más y menos cercanas pero siempre entrañables, que tuvieron el privilegio de compartir con Lilliam; o para brindar tributo de cumplida admiración por su obra, aun en los casos en que no conocieran personalmente a la poeta.

Lilliam Moro representó un ejemplo excepcional dentro del panorama literario cubano. Aquel en que la brillantez del talento del artista guarda armoniosa proporción con su actitud cívica, así como con su bondad y sencillez como persona. Era tan difícil no quererla como no vibrar de gusto leyendo sus versos. Supongo entonces que no debió ser tarea demasiado ardua la de encontrar a importantes poetas y escritores interesados por participar en el homenaje. Lo arduo, en todo caso, tal vez consistiera en lograr la justa síntesis seleccionando los textos que definitivamente iban a configurar el libro, el cual, como ya quedó dicho, no sólo constituye una muy grata e instructiva lectura. Es también un documento sustancial para la historia de nuestra cultura.

José Hugo Fernández

Miami, abril 28 de 2021.

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