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Julio 2026

EL DESAYUNO CLANDESTINO. Luz Virginia Chávez y Luis Páez Palomino

Hay misterios que la ciencia todavía no ha podido resolver. Por ejemplo, cómo las anguilas encuentran el camino de regreso a sus lugares de reproducción, o cómo las abejas se comunican entre sí. Y ahora puedo añadir otro a la lista: por qué en La Carreta de la Calle Ocho, justo frente al Versalles, uno puede almorzar a las diez y cuarenta y cinco de la mañana, pero no puede desayunar.

Llegamos con la inocente intención de celebrar el Día de los Padres con un café con leche y algo ligero. Nada extraordinario. Una tostada por aquí, una tortilla por allá, alguna croqueta despistada. Cosas normales de la vida.

Pero en la puerta nos detuvo una especie de guardián filosófico.

—¿Desayuno o almuerzo? —preguntó con la gravedad de quien decide el destino de una nación.

—Desayuno —respondimos con la ingenuidad del que no conoce el peligro.

—Entonces tienen que esperar afuera.

—¿Y si esperamos adentro?

—No.

La respuesta fue tan seca que evaporó de inmediato cualquier esperanza de diálogo. Miré alrededor buscando alguna lógica. Quizás el desayuno era una actividad de alto riesgo, tal vez las tostadas estaban sindicalizadas, o existía una ley municipal que prohibía consumir cafeína bajo techo antes de las once. Nada de eso fue explicado. Nos quedamos afuera.

El sol de Miami, que nunca pierde una oportunidad de ensañarse con los humanos, comenzó a asarnos lentamente. Mientras tanto, observábamos un fenómeno fascinante: llegaban clientes después de nosotros, pronunciaban la palabra mágica “almuerzo” y desaparecían de inmediato detrás de las puertas, rumbo al oasis del aire acondicionado. Era una versión gastronómica del Arca de Noé:

—Dos para almorzar.

—Pasen.

—Dos para desayunar.

—Esperen en el desierto.

Pasados varios minutos bajo aquel horno tropical, empecé a sospechar que no esperábamos por una mesa. Estábamos participando en una prueba espiritual. ¿Y el manager? El manager era como el Monstruo del Lago Ness: todos aseguran que existe, pero nadie logra verlo.

Finalmente, derrotados por el calor, decidimos rendirnos y aplicar el contrabando lingüístico.

—Bueno, vamos a almorzar.

Y entonces ocurrió el milagro. Las puertas se abrieron. Entramos dispuestos a encontrar una multitud desesperada ocupando cada rincón, pero no. No había una convención internacional de consumidores de bistec empanizado. Había mesas vacías. Muchas.

Nos sentamos, abrimos el menú y recibimos el golpe final: café con leche, tostadas, tortillas, sándwiches… Es decir, exactamente las mismas cosas que habríamos pedido para desayunar.

En aquel momento comprendí que el problema nunca fue la cocina; el problema era la semántica. Si dices la palabra prohibida “desayuno“, te destierran al asfalto. Si dices la contraseña “almuerzo”, te dan la bienvenida. Aunque termines pidiendo exactamente lo mismo.

Recordé entonces la famosa canción de Pedro Luis Ferrer: aquella vieja carreta del trovador tenía los ejes rechinando por falta de grasa, pero caminaba. Esta Carreta de la Calle Ocho no se mueve. Está estancada en un bucle burocrático tan absurdo que, si siguen perdiendo clientes por su mal desempeño, hasta el gallo cubano de la entrada va a terminar levantando el vuelo.

En fin… un pésimo intento de desayuno de Día de los Padres, convertido por obra y gracia de la semántica en un almuerzo tempranero, pero también una lección inolvidable: en ciertos templos del costumbrismo miamense no importa lo que vayas a meterle al estómago. Lo importante es cómo lo bautices. Porque hay lugares donde una tostada sigue siendo una tostada, un café con leche sigue siendo un café con leche, pero el nombre que les pongas decide si esperas bajo el sol o disfrutas del aire acondicionado.

Luz V. Chávez

Luis Páez

Luz Virginia Chávez nació en Cuba y reside en Miami. Es escritora y desarrolladora de aplicaciones móviles. Autora del libro Incendio Contenido y participante de varias antologías

Email: luzvy2603@gmail.com

@luzvchavez.autora

Luis Páez Palomino nació en Cuba y reside en Miami. Miembro de la Academia de Historia de Cuba, conferencista. Resalta por su oratoria y profundo conocimiento de la obra martiana.

Email: luispaezp062@gmail.com

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