CÍCLICO Y OTROS POEMAS. Ricardo Arce

Letras bajo el volcán

Bajo el volcán es la novela que convirtió a una región de México en un hito literario. Cuernavaca, en particular, y Morelos, en general, se reconocen en ese Quauhnáhuac donde Malcolm Lowry sitúa su narración. Pero en ese mismo territorio, a medio camino entre la historia y el mito, personajes como Hernán Cortés, Alexander von Humboldt, Maximiliano y Carlota, Ignacio Manuel Altamirano, Alfonso Reyes, David Alfaro Siqueiros, Tamara de Lempicka, Pablo Neruda, Elena Garro, Gutierre Tibón, Erich Fromm, Iván Illich, Manuel Puig, entre muchos otros personajes, hallaron un espacio de sosiego y libertad que enmarcó sus proyectos.

Siguiendo esa tradición cultural, desde las últimas décadas del siglo XX, oriundos y residentes de la región —no hay distinción entre unos y otros— han nutrido un diálogo literario en el que se reúnen diversas voces, géneros y promociones. La sección “Letras bajo el Volcán” en Nagari Magazine busca precisamente tender un puente intelectual entre este fluir artístico de Morelos y el movimiento literario en español de Estados Unidos. Mes a mes se presentará una escritora o escritor morelense cuyas letras gozan de luz propia. El objetivo es claro y único: que en la literatura nos reconozcamos como parte de esa patria grande y transcendental que es el castellano en el Mundo.

Xalbador García

Cíclico

A veces
no sé que hacer con mi muerte,
me estorba
en los bolsillos
como legañas en los ojos
como comezón en la espalda
como cuando me aprieta la lluvia
o la corbata.

Entonces vivo
y me estorbo,
así como cuando quiero cruzar la calle
y un millón de jirafas tuertas
caminan y comen de la esperanza
de los obreros.

Y entonces Muerte
es la misma para todos,
muerto eres y sólo algunos rezos
algunas velas
algunas lágrimas
algunos niños jugando con la vida en el patio,

esa muerte que se acomoda en una caja de zapatos
que pasa por trámites burocráticos
por permisos al Padre
y a la sangre que se inflama de recuerdos
sin tener donde correr.

 

 

 

Llámese desdicha 
pero las calles están vacías
y los perros se han casado de buscar su cola
y los poetas de nombrarse con gruñidos.
Mi gato ya no va al cine
y mi novia ya no duerme desnuda.

Llámese rencor y juramento
que las aves siguen perdiendo la virginidad al vuelo
que los árboles han dejado de correr desnudos
cuervos que nunca más han odiado el silencio de la luna.

He pecado conmigo, me he robado, me he mentido, me he envidiado, soy falso como el poema, soy terco como los dedos de una muchacha pelirroja. La vida tararea las intrigas de mi desdicha.

 

Yo vivo aquí

Yo vivo aquí

entre tus veinte dedos
escondido
bajo un perverso hoy no.
Aquí, como si nada
con cielo entre piernas
contigo, vivo aquí.

Alguien que detenga
el nombre, el nacimiento, el embrión de las noches,
alguien que lo pare
que diga:
Estas son mis manos
estos mis ojos
esta es mi horca
este mi cuerpo
esta mi sombra
este es mi grito
este mi poema.

Que alguien detenga los párpados
las lágrimas
¡Qué las detengan!

¡Aquí no hay suelo donde estrellarse!

No existe la ruina de sombras
ni las invasiones del pudor
de las ramas desnudas de los árboles.

Yo no soy todos los martes
sino esta vida
que vivo en ti.

 

© All rights reserved Ricardo Arce

Ricardo Arce (Cuautla, México, 1983) Vive en Cuernavaca. Es promotor de lectura. Algunos de sus textos han sido publicados en revistas como Playboy, Milenio Semanal, La Mosca, Parteaguas, La Pluma del Ganso, entre otras. Ha colaborado en la Jornada Morelos con la columna; Vías ordinarias, y en la revista digital Apócrifa Art Magazine. Es editor de Acá las Letras Ediciones. Actualmente es coordinador operativo del proyecto de la Biblioteca Vagabunda de la Secretaría de Turismo y Cultura del Estado de Morelos.

 

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