SIN LUZ
La ciudad se ha vuelto ciega,
de repente.
Una hoguera de oscuridad tiembla
y se nutre
de borrachos estériles y esclavas prostitutas.
Las calles como antesalas de sacrificio
guardan clamores.
Una gran bruja austera
silba trucos de semáforos, gladiadores
y amuletos.
Las primeras víctimas se asocian
hurtando su elegía de silencio.
Inclemente la noche, se parece a una bestia
senil y agazapada.
Los gigantes vigilan.
Dos perros vagabundos se devoran
las sobras.
La ciega se ha dormido.
El cielo, áspero todo,
es una bocanada de amantes y susurros.
SILVIA JORGELINA CASTRO, 1978
(Argentina, 1959 – 1984)
ENCUENTRO
Y fuimos domadores
midiéndose las ganas,
jugando a un acertijo
de celos y escolleras.
Petulantes y anónimos
donde la noche acaba.
Donde cábalas nítidas
de grillos y rameras
nos desataron cálidas
resurrecciones magras.
Después volvió a su puesto
de gran ilusionista.
Yo me arrojé a las calles,
tiritando.
Sonámbula.
SILVIA JORGELINA CASTRO, 1978
(Argentina, 1959 – 1984)
UN POEMA SENTIMENTAL
con gusto a menta.
Placentero e impersonal
pero aguardiente.
Perseverante, hosco
en víspera y perfume.
Con un poquito de pétalo
y una añoranza.
Tibio caparazón
mullida música.
Para un viaje de retamas
donde quizás hubiese
una arboleda de fuego
y algún rincón de calma.
SILVIA JORGELINA CASTRO, 1973
(Argentina, 1959 – 1984)
ME PROPUSE
ser todo lo malo
para que la gente sepa
que me ciega
la ambición
de navegar hasta cansarme
hacia donde sea;
que poseo
el egoísmo
de contagiarle
una sonrisa, un suspiro,
una quimera;
que me puebla
la soberbia
de sentirme acompañada
cuando quiera,
que soy tan caprichosa
como para pretender
una calle, un césped,
una plaza
a la hora de la siesta;
que mi
orgullo
es sentir
los sueños compartidos
y la espera;
que tengo
la absoluta vanidad
de haber inventado
el beso, la luz
la primavera.
SILVIA JORGELINA CASTRO, 1969
(Argentina, 1959 – 1984)
INDAGAR
por la arena
hasta que el sol nos lastime
los pies desnudos.
Descender
hasta la luna
atravesando rocas
entre surcos de espuma.
Abrir
madrugadas de ternura
en cada rincón
del parque mudo.
Alojarnos
en el paisaje de este sueño
bajo las más
dulces sombras oscuras.

SILVIA JORGELINA CASTRO, 1970
(Argentina, 1959 – 1984)
Silvia Jorgelina Castro nació en Buenos Aires, República Argentina, el 14 de octubre de 1950 y falleció a sus jóvenes 33 años en 1984.
Un ser de luz permanente, de intensa sensibilidad , alegría y destacada inteligencia. Cursó estudios de abogacía hasta tercer año. A pesar de sus distinguidas notas, su mencionada sensibilidad la llevó a abandonar esos estudios para abrazar la carrera de psicología, donde obtuvo su título con la misma solvencia y notables calificaciones.
En paralelo, tenía una gran vocación por la poesía, era una ávida lectora de grandes autores, participó de un taller literario dirigido por el poeta y ensayista Osvaldo Rossler, donde adquirió las herramientas para pulir su escritura que ya desarrollaba desde muy joven.
Una cruenta enfermedad se la llevó del plano terrenal, dejando un legado de vida en el hijo que tuvimos en común, Pablo.
El Consejo Editorial de Nagari, a quien agradezco profunda y sentidamente, me ofreció seleccionar poemas de Silvia, In Memoriam, para la revista.
Alfredo Palacio
Julio 2026