POEMAS DE ALBERTO BOCO

Pájaros

 

… la torcaza en vuelo desconoce la palabra

en la que se apoyan tantos

cuando se gesta el movimiento se cruzarán dos curvas

dos ecuaciones posibles            tres nociones

instinto                 precisión                   alimento

la palabra destino queda fuera

corren tiempos que suman cuerpos con esmero contable

y andan los que piensan que hay preguntas

que por estos días no deben hacerse

¿qué… dónde…

…dónde la tal vez verdad en el extremo del camino?

a contraluz de la tarde brilla un dorado angélico

el halcón peregrino detiene su planeo

arquea las alas

una flecha sobre la torcaza a 300 km por hora

no tienen sentido en ellos las voces

que dicen azar belleza lo justo las alegrías

la tristeza es humana.

 

 

Modos de ver

… sobre un techo de cualquier ciudad

un gato se funde con su sombra

sigue con la mirada el planeo del rapaz

que hace su sombra en otra parte

sin saber si hay un resto que flota

o amenaza entre la cosa y su sombra

el gato ya no está y el pajarraco

se perdió de vista en lo alto

no queda un vibrar en el aire

o alguna señal de lo que pasó

en una calle de Lisboa un gato y su sombra

se mueven por el empedrado

y un hombre con los ojos de otro

lo ve pasar y no se distrae

sigue con sus pensamientos

hay algunas nubes en una tarde de sol.

 

                                                                          Peloteo

…en el patio de la casa la pelota golpea la pared

vuelve a la mano del chico

va    viene   va

de la mirada

al contacto

la esfera de goma por un instante pierde la forma

pero en el ojo no permanece aquel momento

demanda que algún artefacto lo permita

se congele la imagen se haga un corte preciso

cuando la pelota se deforma y queda

el objeto efímero paredpelota

el chico extiende los brazos abre las manos

la pelota moviéndose devuelve la normalidad

los relojes que puntean el trayecto desde-hasta

marcan ritmos que no aprendimos a nombrar

saltos de un insecto sobre un charco

el fogonazo del relámpago y las distancias

recorridas por el segundero que no retiene

que no atrapa el tiempo sino

a este incierto nosotros y al chico

que juega en el patio contra la pared.

                                                                         

                                                                                                  Telarañas

                              “Su juego es y ha sido el de extinguir, no el de recordar”

                                                                                      Thomas Pynchon (*)

… el ojo de poeta (**) enlaza su extensión

en  el  metal de la reja

sobre su solidez tejen las arañas

así

la enredadera trae las hormigas que

cuanto más patalean

mayor es el enredo

las arañas esperan

desconocen la voz de la urgencia

cansancio y ponzoña hacen el trabajo

arrastrada a lo más denso la presa

es alimento

brilla el sol en la brisa sin filo de la tarde

y apenas parecen vibrar los pétalos

del ojo de poeta

son cinco en torno al vacío de su centro

nada parecido a cualquier atributo

(sonido  de palabra)

emerge de la flor

de la hormiga

de las  arañas

que atraviesan su ciclo sin más

preso del tiempo el humano repite

dice comedia y tragedia

las  historias y la historia

dice araña           hormiga         flor

sigue

sigue  y satura

el espacio  del  silencio.

                                                                 tropezón

… va con paso firme hacia delante

pura imagen de atropellar la mañana

el mañana o la montaña

pisa la baldosa que parece vibrar

que como todo mineral desconoce

(no padece) las fábulas de la espera

y provoca el desbalance del paso

un oleaje de la gravedad por el cuerpo

…la hoja temprana

el bloque de hielo en el estruendo

la levedad en la brisa…

con o sin peso todas las cosas

convocan como las palabras

más o menos ruido y furor (1)

pero el caer

el puro caer en su caída

está envuelto en silencio.

(1)  La novela de William Faulkner “The sound and the fury” (1929) fue traducida al castellano como “El Sonido y la Furia” y también como “El Ruido y el Furor. Remite a una conocida línea del monólogo “Tomorrow, and tomorrow and tomorrow” en Macbeth, de William Shakespeare (Life’s but a walking shadow, a poor player, That struts and frets his hour upon the stage, And then is heard no more. It is a tale Told by an idiot, full of sound and fury, Signifying nothing).

© All rights reserved Alberto Boco

Alberto Boco nació en la Ciudad de Buenos Aires, República Argentina, en 1949  donde actualmente reside. Ha publicado 8 libros de poemas y mantiene inéditos varios volúmenes. Poemas suyos fueron publicados en revistas literarias de Argentina y el exterior, entre ellas Rio Grande Review de la Universidad de Texas at El Paso, USA; Revista Nagari, Miami, USA y Litoral Magazine, Reino Unido. Poemas suyos han sido también publicados en revistas literarias en Colombia, Brasil y Rumania. Ha recibido diversas distinciones entre ellas el Primer Premio en el Primer Concurso Nacional de Poesía “Cesar Domingo Sioli” de Argentina.  Escribió varios artículos y reseñas en revistas literarias impresas y virtuales, de Argentina y del exterior.

 

 

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