¿UN MEXICANO FUNDÓ MANILA? Xalbador García

Eran bocanadas vegetales. Iban entrando en tu cuerpo sin misericordia, se manifestaban en el calor que nacía de tus sienes y te asfixiaba por debajo de la piel. No se podía distinguir entre las altas temperaturas del exterior y el infierno acumulado en la nuca, la garganta, en el pecho y que bajaba hasta el estómago. Quisiste huir de ese fogón disfrazado de ciudad.

Manila es muy caliente, pero ya empezarán las lluvias y refrescará un poco. Pura madre dijo el vato al tercer día que había llegado y luego de su primera lluvia en el trópico. Chingada agua sólo enfureció más el fuego. Y te arrepentiste de haber llevado tus botas vaqueras. Se me van a llenar de lodo y no he visto boleros como en el zócalo de la Cuernavaca, donde te las limpian perrón mientras te chingas un esquimo de rompope.

Pasó saliva al recordar el sabor de ese líquido que extrañamente le vino acompañado por un rumor de tacos al pastor. Tal vez por ese atuendo todos te miraron cuando entraste al bar que, después lo sabrías, se anunciaba como el mejor karaoke de la zona. Como por instinto pediste una michelada. ¿Sorry? Only beer please: Corona. ¿Sorry? ¡Puta madre! San Miguel Pale is ok.

Acá se canta mucho, pero un rollo agringado. “Cuando el bandido llegaba la banda tocaba Gabino Barrera porque era un indio sureño y padre de muchos frontera a frontera”, pero ni cagando estaba Joan Sebastian en el álbum de las rolas que podías cantar. Estás tan lejos de ese mundo que desde acá se pierde entre las telarañas del tiempo.

Pensar que este país fue conquistado por los mexicanos y no los españoles. No seas mamón. ¿Ahora resulta que los colonizados tuvieron colonia? Miguel López de Legazpi era un español que vivió por más de 35 años en México, en la Nueva España, y cuando se rifa para estas islas se trajo un ejército de indios tlaxcaltecas que derrotan a los musulmanes. Los Raja Suliman, Matanba y Lakandula caen ante la fuerza mexicana, como vez, güey…

No hay calor que se resista a un cartón de chelas. Aunque aquí no haya cartones y la cerveza sea mala y los chales no sean chales, sino filipinos. Entonces el nieto de Legazpi se llamaba Juan de Salcedo que éste sí nació en México y, junto a Martín de Goiti, funda la actual ciudad de Manila. ¿Y no mames que Salcedo era de Cuernavaca? Pues no, güey, pero lo pudo haber sido. Unos cuantos kilómetros de diferencia y ya está, ni quien lo note. Pero seguro conoció Cuerna, por lo menos de paso de la Ciudad de México hacia Acapulco.

Te sientes digno con esa historia. Me la pela el calor y este pinche chale. Él tampoco sabe que las Águilas Aztecas del Escuadrón 2001 lucharon aquí contra los japoneses. Las palabras flotan con las reminiscencias de la quinta o sexta cerveza. En un momento comprendes que existes porque una mujer te ha mirado desde un rostro de cisne. La belleza es la creadora de todos los mundos posibles.

Te hace recordar a la Martita del Complot mongol. Pinche Rafael Bernal también anduvo por acá. Sería bueno empezar a buscar los artículos que posiblemente publicó en las revistas y periódicos filipinos. Por cierto, los abuelos de Bernal tenían haciendas en Morelos. ¿Ahora resulta que todo pasó en ese racho? Qué culpa tenemos nosotros de ser tan chingones pues.

Pero no me has dicho cómo llegaste a Manila. La pregunta no le hace gracia al vato de botas que combina con un pantalón de mezclilla azul oscuro. Cuando me presenté en la embajada filipina en el exDF estuvieron a punto de negarme la visa. Te cobran 30 dólares, como 687 pesos, para obtenerla. Si no tienes dólares debes de entregar el dinero exacto. Era el último día para mi trámite, estaban a punto de cerrar y no tenía cambio. Al lado de mí un hombre de negro negociaba el traslado de un cuerpo de allá para acá. ¿Oiga, compa, no tendrá 5 varos que me preste? En ocasiones los milagros se encuentran junto a los ataúdes.

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XALBADOR GARCÍA (Cuernavaca, México, 1982) es Licenciado en Letras por la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y Maestro y Doctor en Literatura Hispanoamericana por El Colegio de San Luis (Colsan).
Es autor de Paredón Nocturno (UAEM, 2004) y La isla de Ulises (Porrúa, 2014), y coautor de El complot anticanónico. Ensayos sobre Rafael Bernal (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2015). Ha publicado las ediciones críticas de El campeón, de Antonio M. Abad (Instituto Cervantes, 2013); Los raros. 1896, de Rubén Darío (Colsan, 2013) y La bohemia de la muerte, de Julio Sesto (Colsan, 2015).

Realizó estancias de investigación en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, y en la Universidad del Ateneo, en Manila, Filipinas, en la que también se desempeñó como catedrático. En 2009 fue becado por el Fondo Estatal pJara la CulturPoesía, ensayo y narrativa suya han aparecido en diversas revistas del mundo, como Letras Libres (México), La estafeta del viento (España), Cuaderno Rojo Estelar (Estados Unidos), Conseup (Ecuador) y Perro Berde (Filipinas). Fue editor de la revista generacional Los perros del alba y su columna cultural “Vientre de Cabra”, apareció en el diario La Jornada Morelos por diez años. 
Actualmente es colaborador del Instituto Cervantes de España, en su filial de Manila y mantiene el blog: vientre de cabra.

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