POR LOS ENEROS SÓRDIDOS. (selección de poemas) Alexis Soto Ramírez

Selección de poemas del libro

 

Por los eneros sórdidos

 

(Ediciones La Mirada, 2021)

mirabal

 

Mirabal fue un amigo de mi abuelo por allá por los campos de Camagüey;

de niño escuchaba ese nombre y me parecía muy musical; cuando él murió,

mi abuelo heredó su caballo; aquí imagino lo que pudo ser su funeral.

propongo el entierro para un día de sol

cal y mejunje

camisas almidonadas

los abrazados por el fuego rodean

sus hombros con espumas

mojados por una mar de espasmos

senderos que silenciosamente cabalgara

mirabal estoico

y me preguntan de qué semilla va este temblor

aguijoneando los incipientes trinos

de cuál ateje colgará el episodio final

imitar a la rosa en su momento más íntimo

cuando un desacostumbrado roce

despierta su alarido

un perro y otro en la boca contienen su hemisferio

el bosco

 

los trazos que dibujaba el bosco conocían lo grotesco sus líneas el dolor de los ensañamientos una lanza atraviesa el cuerpo desde la garganta hacia abajo saliendo luego invicta por el ano pasos breves de pájaro develan un triste destino deberíamos recordar que no hay destino ni pecado ni arrepentimiento simplemente cargamos nuestro odio como linterna frente al hecho y su consecuencia fruto preservado no se sabe si en el tiempo o en la memoria todo lo mezcla el bosco todo lo invoca pingüinos sombreros sapos extráeme por dios esta locura emplea aquel cincel o aquella aguja de acero trepana bien y que sea lo suficientemente amplio el hueco y pasen sin dificultad los que allí se han alojado un embudo enorme corona la testa del practicador quien es también parte esencial del cuadro

el reo

 

 

a Heberto Padilla

la imaginación se ha visto vapuleada aquí

por largo tiempo

las raras extremidades propias del adolecer

cuyo modelo sobrevive una ráfaga y otra

como el ojo quebrantado del celador

de quien sin duda es la armonía

que puede deambular sin andamiajes

con la intención de sembrar

para el consumo único del pájaro

pedimos un permiso al celador

por él supimos que nos vendríamos abajo

el jefe de su doble jefe avinagrado

perdía la paciencia

un paso acorde a la situación actual se hace necesario

así arrastramos el ombligo por el polvo de escupitajos

sin poder ver el cielo

de vez en cuando recibimos la visita del pájaro que habla

suele decirnos extravagancias en su idioma cantarín

a nadie importa

solo deseamos venga a romper

la monotonía de este encierro

el agotado sol se enreda somnoliento

atrás han quedado sus mañanas bailarinas

los enamorados intercambios con el gallito

o el pan madrugador

raras son las extremidades del adolecer

el bofetón que nos devuelve al turbio revoltijo

un añil vendido al peor precio

desenterrando las nostalgias consumidas

en el rellano de la tarde

pero qué explicación dar

qué desiertos recorrer sin ser ceñidos

por la supervisión del celador

y su agüero desmoralizante

qué rumbos o troneras reventar

para que caigan del cielo las ratas en silencio

ah este erizamiento no viene del frío

ni del polvo lunar ni de nubes que se forman

en el perfecto doblez de un sobre de carta

yo que formé parte de este ejército de parásitos

con el gerundio atolondrado llego a cuestas

la blandura desde siempre es mi sustancia

camino como si flotara

sin alterar las lilas que muy pronto

el invierno estropeará sin miramientos

una pajarera

 

 

una pajarera vacía puede provocar un efluvio asimismo el hombre que grita desde el fondo del pozo o una rosa seca gimiendo en un pedregal qué odisea tener zapatos nuevos la capacidad de soñar batientes bajo florentinos celajes que no duermen la yugular tardía se extraña de sus rizos la pálida comunión de sus desastres viene un amasijo una bofetada como un sol emboscado qué difícil el sueño de lo que fue espectros en el fondo de la redoma fantasmas de enrevesados linos a los antiguos palacios me reclaman carámbano y lebrel delicada mustia hoja de oro secreto albino en rutilante góndola sin timonel y sin pudor se baña

adoquinando

 

 

My favorite aunt, Auntie Len, when she was in her eighties […],

could not accustom herself to the disappearance of the old.

“Where have all the horses gone?” she would sometimes say.


Oliver Sacks

adónde fueron a parar los caballos

que ya no dan al adoquín su alegre resonancia

tiraban de coches de pardos terciopelos

las vejigas hinchadas de los transeúntes

paseaban satisfechas

los caballos sorbiendo el aire frío

sus esculpidos belfos de adormecer el heno

adónde fueron a parar

por dios

adoquinando

© All rights reserved Alexis Soto Ramírez

Alexis Soto Ramírez (La Habana, Cuba, 1967). Recibió, en su ciudad natal, el Premio Luis Rogelio Nogueras de poesía con Estados de calma (Ediciones Extramuros, 1993). Ha publicado, además, Turbios celajes intrincados (Ediciones Lenguaraz, 2016), Oscuro impostergable o la circunstancia de la hormiga (Ediciones Lenguaraz, 2016), La moda albana (Ediciones Lenguaraz, 2019), y Por los eneros sórdidos (Ediciones La Mirada, 2021). Sus poemas han aparecido en revistas literarias de Estados Unidos, México, Francia y España. Textos de su autoría están incluidos en las antologías Algunos pelos del lobo. Jóvenes poetas cubanos (Instituto Veracruzano de Cultura, 1996), Voces en la madrugada (Salvadoran Cultural Institute, 2019) y Sin Tapabocas: Memorias de una Pandemia (El Sur es América, 2020). En el 2018 obtuvo el segundo lugar de poesía en el XXVII concurso literario del Instituto de Cultura Peruana de Miami.  Su poemario La moda albana resultó finalista en el Premio Literario Internacional Independiente Orizzonte Atlantico, 2019.  Actualmente reside en Ojochal, Puntarenas, Costa Rica.

Leave a Reply