Crear entre millones de imágenes sin significado:  Entrevista al artista José M. Delgadillo. Roberto García1 

 

José M. Delgadillo es un artista y cineasta independiente nacido en San Luis Potosí, México. Su obra se ha exhibido en más de quince países y consta con más de treinta cortometrajes y dos largometrajes que se desenvuelven entre el llamado videoarte y cine experimental, recibiendo por ellos diversos premios en México y Europa.  

 

Al observar tu trabajo me encontré con los diferentes enfoques que tienes sobre diversos temas, pero siempre se prolonga uno entre todos ellos, que es la reflexión humana a partir de una interiorización personal. ¿Me podrías hablar más de ello?  

Creo que mi trabajo se soporta mucho en el ensayo literario y audiovisual, sobre todo porque en su mayoría lo hago de una forma individual en la que abordo un tema y lo desarrollo conforme a mi perspectiva y de lo que me rodea, lo que veo, lo que encuentro, lo que leo, y lo que me voy encontrando en el camino. Así que por supuesto que hay una interiorización sobre temas que no solo que aparecen en mi mente, sino que son temas que yo creo nos afectan a todos. Pienso que por más que uno haga lo que haga de una manera individual, el resultado estará permeado e inspirado por los demás, y creo que esa es una manera más honesta de hacer las cosas.  

 

¿Por qué has decidido trabajar de una manera tan personal y casi individual?  

Me he percatado de que, para muchos, el ver que los cineastas trabajan de esta manera es algo extraño, pero no lo es. Desde principios del siglo XX mucho del cine llamado de vanguardia era realizado por muy pocas personas, inclusive solo una. Esto tiene que ver mucho con los procesos creativos que el cine independiente tiene, hay miles de cineastas que trabajaron y que aún trabajan de una manera personal, es como un escritor se enfrenta a una hoja en blanco o un pintor a un nuevo lienzo. 

Creo que para algunos esto sea raro es porque la industria ha impuesto en el imaginario de las personas que para hacer una película se debe tener cientos de personas trabajando para ti. Esto lo he visto en algunas producciones en las que he estado presente en las que muchos están más preocupados por la cantidad de gente que participa en su película con la idea de que eso les dará un excelente producto audiovisual. Yo creo más en la idea de que la fuerza tiene que estar frente a la cámara, reflejada en el poder de las ideas y de las imágenes, y no detrás de ella.  

 

Tus más recientes trabajos están realizados con imágenes descargadas de la Internet, ¿Cómo es que logras llevar ideas tan personales a imágenes que son lejanas a ti?  

En realidad no creo que sean lejanas para mí, la mayoría de las veces son imágenes que tengo muy presentes, con la diferencia de que no las tomé yo. Últimamente he abrazado esa técnica de reapropiación porque es una excelente forma de tratar de llevar el lenguaje literario al lenguaje audiovisual. Se trata muchas veces de una operación de apropiamiento del material realizado por otro para ser retrabajado con muy diversas intenciones utilizando muy diversos procedimientos, que van desde el remontaje, pasando por la ampliación óptica, el rayado y el coloreo hasta el deterioro intencional de la película o la simple asociación con otros materiales. Por ejemplo, en mi más reciente trabajo escribí un guion de treinta páginas sobre un hombre que es mandado a Júpiter junto a una máquina de inteligencia artificial para reflexionar sobre los daños que nos estamos haciendo como sociedad aunada a toda la manipulación mediática que vivimos actualmente. Esto lo narro por medio de paisajes y atmósferas que creo a partir de todas esas imágenes que nos podemos encontrar en la red.  

 

Ahora que mencionas todo esto, tienes un videoarte llamado «El fin de los significantes» en donde claramente utilizaste videos que los usuarios suben a las redes. ¿Cómo es qué eliges las imágenes y cómo es que para ti algunas tienen significado y otras no?  

Actualmente se crean millones de imágenes por día para ser consumidas, no son imágenes para hacer una reflexión profunda, sino que solamente son para consumir y desechar, imágenes en su mayoría sin ningún significado más que el de mostrar algo unos segundos y darle paso a lo que sigue, otras miles de imágenes para desechar. Esta idea ha llegado también al cine de masas en donde ya no se hacen películas para los espectadores sino para consumidores que son medidos por algoritmos que dicen que es lo que las masas quieren y eso es lo que se les da, dejando cerrada cualquier posibilidad de que la mayoría se pueda formar una opinión personal sobre lo que quiere y lo que en verdad le gusta, sino que consume y desecha.  

Por eso técnicas como la reapropiación son bastante interesantes y voltean a ver muchas de esas imágenes que existen ya sea que estén perdidas, olvidadas y muchas veces pobres en su calidad y en su significado como bien lo dice la artista Hito Steyerl.  

La recolección de imágenes se hace para dotarlas de un nuevo significado, muchas veces más profundo del que tuvieron en su génesis, y así no es necesario crear más. Esto se convierte en un acto contestatario a todas esas imágenes que son creadas para rellenar el consumo que ha dictado el algoritmo, así que al reutilizar imágenes tu obra no sólo está dotada de un discurso interior, sino que también se pronuncia hacia el exterior, hacia lo que está pasando en el mundo.  

 

Para finalizar ¿nos podrías platicar un poco en que es lo que estás trabajando actualmente?  

Ahora trabajo en una película que realizaré en cuatro partes en donde abordo el tema de la locura y el cómo se ha ido transformando la figura de lo que es un enfermo mental y el cómo se han creado un sinfín de reglas y convenciones sociales que si no sigues, seguramente serás señalado como un loco, sabiendo que muchas veces la mayoría de la sociedad que se dice sana, está mucho más enferma. 

 

 

 

José Delgadillo es un cineasta y artista audiovisual nacido en San Luis Potosí, México. Ha realizado dos largometrajes y más de treinta piezas documentales y experimentales. Es licenciado en Historia y Maestro en Estudios de Arte y Literatura, tiene una obra artística importante presentada en más de cincuenta museos y festivales cinematográficos de países como Francia, Alemania, Inglaterra, Túnez, Holanda, Bangladesh, Rusia, España, India, Uruguay, Argentina, Brasil, Perú, Colombia, Ecuador, Cuba y México. Sus textos poéticos y de investigación han sido publicados en más de veinte revistas físicas y virtuales.  

Su obra «XXI» fue ganadora del premio «Panorámic» en el Festival Panorámic que se llevó a cabo en Barcelona, España, en el Museo de Arte Contemporáneo Santa Mónica. Asimismo, presentándose en el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante también en España. 

En el año 2020 fue ganador del premio a la mejor fotografía en el Festival de Cine sin Límites con su cortometraje Lumen Terrae. 

En el 2021 su cortometraje Atmósferas fue uno de los ganadores de la convocatoria Minutos de Cine convocada por la Secretaría de Cultura del Estado de Aguascalientes.  

Su película Sinfonía de lo Invisible se ha presentado en México, Cuba y Argentina, en festivales como el Festival de Arte IN/MEDIA, en el Festival de Cine Documental de Zanate, en la sección a mejor largometraje documental mexicano y Eneagrama Festival Internacional de Cine Experimental. Apareciendo también entre los diez mejores documentales experimentales de nuestros tiempos, artículo del alemán Julian Orschler, que forma parte de Motion Pictures y la Video Industria Alemana. 

En el 2021 recibió la medalla Rey Nayar, distinción que le otorgó el Festival Internacional de Cine de Tepic por su cortometraje Lumen Terrae. 

© All rights reserved Ricardo García 

 

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