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Agosto 2026

CONEJITOS. (Sobre la novela Lobos, de Vicente Forte). Fedosy Santaella

Un lobo humano —que no un hombre lobo porque lleva ropa y se comporta muy humanamente— está parado en medio de un escenario cubierto de sombras y luces opacas. No dice nada, pero el público ríe con carcajadas a lo Friends. Es un lobo que no es un conejo, pero su referencia, su palimpsesto, sí lo es: un sitcom, una obra teatral que no es obra teatral ni película ni tampoco programa de TV. Debajo, o detrás o dentro del disfraz/nodisfraz de ese lobo, está Rabbits del maestro David Lynch. Y quizás Lobos (Oscar Todtmann, 2026) del autor venezolano Vicente Forte, es una novela surrealista, o de terror, o fantástica, o quizás una obra de teatro, o quién sabe si un programa que vemos en YouTube. No importa lo que esa, y no existen categorías en el universo de lo siniestro. En esta historia todo lo familiar se vuelve extraño: la familia, el niño, el padre, la madre, el juguete, la escuela, el amigo invisible, una excursión a la montaña. Todo es y nada es. Un chihuahua es de pronto un yorki, unos ganglios brotados, unas fresas, y un escritor, es a su vez un padre y un niño. Los lobos acá son conejos, o conejillos de indias, como nosotros, los lectores, que, con gusto y pavor, nos adentramos en la montaña boscosa de esta novela breve (de nuevo, ¿es novela?) que se hunde en un pasado que vive en un presente que todo lo contamina. Piglia decía esto de la novela breve: la novela breve se preocupa por el acontecimiento ocurrido. En Lobos, eso que ocurrió es tan extraño (o tan simple que quizás en dos frases podemos resumirlo) y nos rehúye tanto que nos da la vuelta y nos traga, cual uroboros. Porque es así: este libro de Forte es una máquina fascinante que gira sobre sí misma, que se devora a sí misma, que crea sobre lo ya creado, pero donde todo, sin embargo, es asombrosamente diferente y nuevo.

La lectura de Lobos no es una experiencia cualquiera. Lo que el lector acá experimenta resulta incómodo y fascinante; acá no hay seguridades, ni respuestas, ni géneros literarios clavados con alfileres a un tablero. Acá, el lenguaje, inquieto y libre, se encuentra en constante movimiento, creando un mundo permeable, rizomático, dimensional, oscuramente luminoso. Acá la literatura vuelve a ser literatura.

Forte ha creado un lugar brumoso (y hermoso) de sombras y esquinas de escenario teatral, de giros sobre sí mismos y de travestismos insólitos donde los personajes, las máscaras y los disfraces son uno y el mismo, el miedo real que existe en nosotros. Decía Onetti que la literatura es mentir bien la verdad.

Y allá, 0 ahí, acá, aquí… el lobo sigue de pie, inmóvil en el medio del escenario.

Hay silencio. Se apagan las luces.

(El libro está disponible en Amazon)

 

© All rights reserved Fedosy Santaella

Fedosy Santaella (Puerto Cabello, 1970). Narrador y poeta. Ha publicado tanto cuento como novela con editoriales como Alfaguara, Ediciones B y Loqueleo en Venezuela, con Norma en México, y en España con Pre-Textos y Editorial Milenio. En poesía con Oscar Todtmann editores y con LP5 Editora. En 2009 fue becario del programa internacional de escritura de la Universidad de Iowa. En 2010 quedó entre los diez finalistas del Premio Cosecha Eñe de España. En 2013 ganó el concurso de cuentos de El Nacional (Venezuela). Ese mismo año estuvo entre los nueve finalistas del premio de novela Herralde con la novela El dedo de David Lynch (publicada luego por Pre-Textos). En 2016 se hizo acreedor del premio internacional Novela Corta Ciudad de Barbastro con la novela Los nombres, editada también por Pre-Textos. En 2017 obtuvo mención de honor en la I Bienal de poesía Eugenio Montejo. En 2025 publicó el libro de cuentos Los escapistas con Oscar Todtmann editores. En 2026, La ruta de lo lejano, con LP5 editora.

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