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Abril 2026

ESTOICISMO. Entre el yo ideal y el yo real. Eduard Reboll

El estoicismo es una escuela filosófica fundada por Zenón de Citio en Atenas a principios del siglo iii a. C. Es una filosofía de ética personal basada en su sistema lógico y sus puntos de vista sobre el mundo natural. Los estoicos creían que todo alrededor operaba según una ley de causa y efecto que dotaba al universo de una estructura racional; pensaban que las personas «no podemos controlar lo que pasa a nuestro alrededor, pero sí podemos controlar lo que pensamos sobre estos eventos»

Muchos estoicos, como Séneca o Epicteto enfatizaron que debido a que «la virtud es suficiente para la felicidad un sabio sería emocionalmente resistente a la desgracia. Esta creencia es similar al significado de la frase «calma estoica»,

Nota. Texto sustraído en Wikipedia

Zenón de Citio

El hombre sabio es aquel que no se aflige por las cosas que no tiene, sino que se regocija por las que tiene.

El yo ideal

Cambio estructural. Interno. Sabiendo las limitaciones y las caídas de los propios días que te quedan, en este espacio llamado Tierra, forjan en tu figura el ser que has creado como sujeto a lo largo de tu historia interna. Ir hacia una nueva forma de entender este cosmos de la vejez que has iniciado mientras las manos se adhieren detrás de la espalda, como si fuese un monje bendecido en un claustro ajardinado, viajando paso a paso por la ciudad que te ha visto crecer.

Ordenar por urgencia e importancia las prioridades que la vida cotidiana te requiere. Clarificar un propósito; comprenderlo. Salir adelante con coraje, sabiduría, virtud y justicia cuatro sintagmas básicos en el quehacer diario de quien persigue este yo ideal. No olvidar que, compromiso, significa ser consciente de ello en cada momento. Y en cambio, arrinconar lo pasajero y fútil que te ofrece el deseo inmediato es parte del honor que se genera en ti frente a esta filosofía.

Séneca

El que tiene mucho, desea más. Lo cual demuestra que no tiene bastante; pero el que tiene bastante ha llegado a un punto en que el rico no llega jamás .

Hay veces que se mezcla lo transitorio y banal como un derecho al descanso. Mala decisión. La obligatoriedad diaria y planificada de los objetivos son un hecho a implementar día sí, día también. Probar, con sabiduría e inteligencia lo que no conoces, es un reto. Tantear con agudo saber e ingenio lo que repudias, una obligación. Saber contener el deseo inmediato ante lo dulce, el placer sucinto, o la satisfacción sinfín requiere meditar la sentencia.  Vivir con la incomodidad como prueba, para procurar sobresalir cuando, la misma, aparezca como un hecho real. Apreciar la diferencia entre tarea y propósito; distinguir el objetivo, de los pasos que implica su asunción. Para obtener el norte propuesto, es necesario planificar las tareas con compromiso e integridad personal.

El estoicismo nos enseña a desprendernos de las capas superficiales y emociones pasajeras. Hay inquietudes que hunden tu propósito; sí, es cierto. Y caes una y otra vez bajo la desesperación. A pesar de todo, hay que seguir y reanudar tus decisiones.

¿Qué me produce una profunda delicia?: ¿El objetivo marcado o el goce al instante? Preguntas que tienen una respuesta fácil, una vez analizas tu voluntad.

El control emocional ante el negativismo o el fracaso de una tarea y la respuesta inteligente que quiere decir: aceptación, paciencia y sabiduría. El no y el sí… en las decisiones, son objetivos a analizar. Apuntar qué debo hacer al día siguiente. Y por la noche, preguntarme si lo he conseguido y en qué ha fallado.

El crecimiento o fracaso reside en nosotros mismos.

Mientras escucho mi voz interior y suelto el ruido, lo que está en nuestro autocontrol es lo que podemos decidir. Contar con uno para hacer las cosas y quizás pedir ayuda, si realmente lo necesitas, forma parte del escenario que hay que asumir en la lucha diaria. Así se inicia la autodisciplina, delegando pequeños compromisos que se puedan asumir. La perseverancia es una actitud básica. No gratificarse por haber conseguido los objetivos es haber entendido la esencia de lo que te propones.

Epicteto

 No importa lo que ocurra, sino cómo respondes a lo que te ocurre.

El valor de la constancia. No es la intensidad, sino el equilibrio de nuestras acciones lo que refuerza nuestra disciplina. La atención plena, sin mencionar los fracasos de ayer o las preocupaciones de mañana. Centrarse en el presente. Realizar las tareas lo mejor posible. Instruir de virtud, poco a poco, tus objetivos. Y regresar a ellos a pesar de las caídas. Hacerlo seguido, refuerza nuestra voluntad. Los resultados no podemos controlarlos, pero sí nuestros esfuerzos. Experimentar la incomodidad voluntariamente me ayuda a aceptar el momento en que, la vida, te ofrece hastío sin desearlo. Practicar la abnegación, sacrificio, desprendimiento, renuncia, generosidad, altruismo, filantropía, desinterés consciente.

Si uno está relacionado con las dificultades, la adversidad, de repente, no te desequilibra. La resiliencia psicológica es la capacidad que tiene una persona para salir al encuentro y afrontar situaciones traumáticas para reintegrarse a su estado natural. Además, es también la aptitud de reaccionar positivamente a pesar de las dificultades.

Salir de las “zonas de confort”. Salir de la comodidad.

La clave no está en la magnitud de la dificultad sino en el equilibrio y la intención al superar la comodidad de la autosatisfacción. Cada acto de molestia voluntaria es un paso hacia tener más herramientas para superar un problema real.

El yo real

 

Tan sencillo como lidiar con quien eres en sí como sujeto con lo expuesto anteriormente bajo la filosofía estoica.

Un equilibrio entre el ser y el deseo

…y seguimos en ello

Eduard Reboll

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