
Los cuentos de Alejandra Ferrazza deben leerse como mínimo dos veces. La primera lectura es un aperitivo que te permite degustar unos relatos que siembran la incertidumbre en el lector. La segunda lectura te sumerge en una experiencia literaria que nos confirma que la escritora domina el difícil arte de cocinar unos cuentos “al dente”.
La expresión “al dente” aplicada a los cuentos de Alejandra Ferrazza es el mejor símil que se me ocurre para denotar que la autora controla el ritmo de la narración y la extensión de cada relato. La poeta Alejandra adereza sus textos con una ajustada economía verbal que provoca una emoción extraña.
Quizás sea “la extrañeza” la sensación que más he sentido mientras leía el libro. La autora despierta la incertidumbre del lector con un índice que organiza los cuentos en cinco capítulos con denominaciones inquietantes: Umbral, Pulso, Fractura, Eco y Ficción. En cada capitulo podemos ver las fotografías en blanco y negro de Cheryl Ferrazza que adquieren la categoría de texto visual que interroga al lector.
¿Será un libro de cuentos góticos? Lo pensé al leer los relatos del capitulo Umbral y los de Fractura pero cambié de opinión mientras leía un texto tan poético como el del cuento Roxy o el borgiano, De sueños y Ficciones.
No podemos clasificar el libro en ningún género concreto. La autora es una lectora culta y combina géneros y estilos con elegancia. No hay estridencia en los relatos aunque nos expliquen asesinatos o transmutaciones. Los finales abiertos de algunos relatos permiten al lector elucubrar o imaginar el fin de las historias y evidencian la generosidad de la escritora a compartir la creación literaria con los lectores.
Alejandra Ferraza, sabe mejor que nadie que la literatura es un “bien común de uso público” y los lectores son un agente activo básico para que las obras permanezcan vivas.
Confieso que leer los cuentos de mi amiga Alejandra y redactar una reseña no ha sido fácil. Sabía que era una excelente poeta, había leido relatos suyos y cuando vi el libro pensé, “Alejandra no me falles please”. No lo has hecho. Al revés. Me siento orgullosa de tener una amiga que es capaz de inventar y redactar un cuento tan original como el de, El señor de los nueve segundos, o el terrorífico, La casa cíclica que podría ser un excelente guión cinematográfico.
Como buena amante del género de terror, fantasee con la posibilidad de ver en el festival de cine de terror de Sitges una película que mezclará, los cuentos, Puntadas y dobladillos, El Invento y Algo más que vecinas.
Asimismo me parece brillante el cuento que cierra el libro, De sueños y ficciones, porqué es un homenaje al maestro Borges y un ejercicio brillante de redacción literaria en el que Alejandra Ferrazza poseída por Borges nos transmite la esencia de la ficción literaria:
“Cada espejo representa el tiempo y nosotros somos una realidad dentro de otra en cada uno de ellos, pero, así como el tiempo no existe, tampoco existen estas realidades y lo que vemos tal vez sea un sueño”
Alejandra Ferrazza seguro que sabe qué significaban los espejos para Borges y como escritora excelente continua la estela creativa de su maestro.
LOS ESPEJOS
Yo que sentí el horror de los espejos
no sólo ante el cristal impenetrable
donde acaba y empieza, inhabitable,
un imposible espacio de reflejos
sino ante el agua especular que imita
el otro azul en su profundo cielo
que a veces raya el ilusorio vuelo
del ave inversa o que un temblor agita
Y ante la superficie silenciosa
del ébano sutil cuya tersura
repite como un sueño la blancura
de un vago mármol o una vaga rosa,
Hoy, al cabo de tantos y perplejos
años de errar bajo la varia luna,
me pregunto qué azar de la fortuna
hizo que yo temiera los espejos (…)
Jorge Luis Borges
Ángels Martínez