MANUAL DEL MARINERO. Eduard Reboll

A Pep Martínez

 

Una bolsa de plástico, cubre el poco aire que le queda a esta edición. Lo tengo en la mano. Es un pequeño presente ofrecido por un gran amigo que vivió la misma experiencia del que escribe bajo su lectura… Le paso el meñique a través de la portada roída y huelo su interior atiborrado de textos oficiales, instrucciones, banderas en rojo y gualda, símbolos navales castrenses y tres cantos a la patria. Las yemas de mis dedos perciben lo lóbrego y alguna efeméride donde uno creció obligado por las circunstancias de la edad y el momento político.

El título del libro: Manual del Marinero edición undécima. Año. 1971

Periodo de instrucción 1976-1978 en el servicio de marinería del Arsenal.

Lugar: Cartagena (Murcia)

 

Llevo el uniforme blanco, el tafetán negro y el Lepanto (la gorra de plato del marinero). Ajusto mi cinta en la barbilla y observo la tricolor con su águila negra ondeando en la cima del patio donde estamos a punto de desfilar. Hoy es un día especial: La jura de bandera. Adelante …empieza el himno

 

Soplen serenas las brisas

ruja amenazas la ola,

mi gallardía española

se corona de sonrisas

debajo las voces de nuestros caídos

y arriba el mandato de España y de Dios

Acabo de besar el estandarte. Las trompetas y tambores no cesan de marcar el desfile. Recio. Imperturbable. Soy algo. Soy alguien: un servidor a la gloria. Soy “¿…quién soy?” me pregunto. El mismo que transmitirá este próximo lunes en las clases de analfabetismo el índice de este libro en un aula presidida por el Excmo. Sr. D. Francisco Franco Bahamonde  y el S.A.R Don Juan

Carlos de Borbón y Borbón.

Todo listo. Soy un instructor de contenidos navales. Tengo siete alumnos completos. Dos que saben sumar y multiplicar, pero omiten la división y no entienden porqué al cambiar el signo bajo un guion, tienen menos que antes. Uno que sólo sabe el abecedario, pero no entiende los dígrafos de la doble r o la ch. Y otro que recita los mandamientos de Dios de memoria y nunca los ha leído. “Mi abuela y yo lo cantábamos mientras veíamos a mi padre pelearse con el atún y su anzuelo de plata en las rocas del cabo Finisterre”.

 

  • Conceptos
    • Obediencia: Lealtad sin límites. La regla de los guerreros.
    • Sufrimiento: Es el segundo valor de los hombres. (Hernán Cortés)
    • Heroísmo: Con soldados así, España logró que no se pusiera el Sol en sus dominios. ¡Viva el Imperio!
    • Compañerismo Algunos creen, que ser un buen compañero es el que te invita a fumar un pitillo o a tomar dos copas. Pues bien, el que os instiga a vicios y a faltar a vuestro deber no es un buen compañero; es un pecador.
    • Traición: Se llama así al quebrantamiento de la lealtad contra el Jefe del Estado.
    • Faltas leves. El poco aseo personal. No saludar. Tomar parte en riñas …murmurar contra un superior.
    • Reglas de urbanidad. No tiréis papeles al suelo ni comida debajo de la mesa. Es indecente que un marinero limpio se deleite con la ordinariez. Es de muy mal ver que deis gritos en la calle. Ser puros.
  • Oficios
    • Buzo. Sirviente. Hidrógrafo. Timonel. Escribiente. Artillero. Radiotelegrafista. Operador de Radar de Tiro. Pañolero. Electricista. Cocinero. Operador de teletipo. Mecánico de submarinos. Zapador. Fogonero. Calafate.
  • Delitos
    • Los que den la espalda al enemigo serán condenados a la pena de muerte.
    • Los que se quedan en tierra a la salida de un buque serán condenados con una falta grave.

  • Higiene
    • Si queréis estar bien limpios habréis de bañaros todos los días. En la ducha os daréis jabón principalmente en la cabeza y bajo el brazo. Pero aún es más importante que os deis jabón por vuestras partes y por entre las piernas.
  • Nudos
    • Llanos. Doble. Sencillo. As de Guía. Ballestrinque. Vuelta de escota.
  • Buques
    • Destructor. Fragata. Corbeta. Navío. Lancha rápida. Portaviones. Submarino. Minador. Fuerzas anfibias. Dragaminas. Buque de asalto. Remolcador. Barca de remos. Portahelicópteros
  • Instrucción religiosa
    • ¿Quién santifica las fiestas? Santifica las fiestas quien emplea los días de fiesta en dar culto y se abstiene de trabajos corporales.
    • ¿Cuándo se ha de tener el dolor? El dolor se ha de tener antes que el confesor absuelva al penitente.
    • ¿Qué es confesión de boca? Confesión de boca es manifestar sin engaño ni mentira todos los pecados mortales.
  • Refranes marineros
    • Mentiras y olas nunca vienen solas
    • El pez y el cochino, la vida en agua y la muerte en vino
    • Marinero que duerme no coge peces

 

En el dormitorio naval, dos literas. Una enfrente de la otra y un círculo de marinos alrededor. El pitillo rozando el jergón. Las rodillas colgando de la cama. La ropa de trabajo sucia después de baldear la cubierta del buque-escuela Juan Sebastián el Cano. Y en el momento de exponer las razones en grupo por las cuáles tu amigo el zapador se encuentra en el calabozo, uno tropieza en la memoria con las humillaciones del aquel Teniente de Navío. Uno descubre la rudeza y la frialdad de aquel mando, por no atender las órdenes de su subordinado. El bochorno y la brutalidad de su voz al ser tratado en público. Lo impío de un jefe militar por no entender que su súbdito aún no había llegado a la página 141 del manual que habla de la manera de saludar a un superior. “Firmes. Vista a la derecha. Saluuuuden. Al frente. Maaarchen. Un dos. Un dos.

Un dos…”.

Se llamaba “servicio militar” en el Ministerio de Marina para los que hoy tienen menos de 50 años. Para los de nuestra edad: la mili. Duraba dieciocho meses y se ejecutaba en un país que se llamaba España. Perdón… se llama.

 

Artículo terminado.

 

He dicho.

© All rights reserved Eduard Reboll

Eduard Reboll Barcelona,(Catalunya)

Leave a Reply