Prólogo
Ellos olfatean en la distancia que no soy de su manada.
Yo entro,
me acomodo y les miro,
sonrío.
Ellos presienten algo en mi olor que no se identifica,
que les es extraño,
misterioso,
sospechoso.
Me observan con recelo y escucho la sinfonía de sus dientes,
el rumor de su sórdida sed,
su mortecina rabia al caer en el vacío temeroso de sus sombras.
Ellos olfatean que no soy de su manada
y se arrojan sobre mí…
El discurso del loco
Tú y yo estamos aquí, olvidándonos a nosotros mismos…
La mano y la luna contemplan al ojo baldío
revoloteando en la boca de la Isla sola,
sola en sí misma,
de perfil abofeteada, orinada,
de groseros héroes en la espuma que la cerca.
Tú y yo estamos aquí,
amarrados por dentro
como cuerpos hambrientos que nacen de la nada,
que resucitan de sus amores,
mármol con que están hechos a su imagen
en la cara de la Isla.
El ojo se descubre en la luna plástica
que se pare sola en la costilla del hombre,
en el trueno que huye de la Isla
como de su espejo.
En el rojo árbol de los sacrificios
la difunta mano llora sola,
en la mesa del amante que se pudre en la locura,
que se pudre en los vicios de la ida y el regreso,
en el último canto del gallo imperial.
La mano esculpe en el vacío del tiempo que nos deja,
nombra las cosas,
reduce cada átomo del silencio y la agonía;
se despide de la Isla muriendo sola,
del ojo ciego y del cuerpo asumiendo los hábitos de las hogueras,
de la voz sorda trepando por la bóveda esmeralda
enterrando la Isla.
El ojo, solo, mustio de pronto
anda como un romántico ser
asesinándose a sí mismo en los laureles,
borracho por la sórdida mano
que creó su rostro con el barro de la Isla.
La mano antigua de los espejos bronceados
traza en las penumbras el nombre
que da luz al ojo arrastrado por la tierra,
por las llamas que ciegan en la alta noche.
Ruinas de la mano del hombre sin Isla,
sin ojo.
Solo.
La luna siempre presente
cortés, inmutable
igual a una biblioteca
entre los siglos y el hombre y la Isla.
El hombre muerto, solo,
el ojo, la mano.
La Isla.
Tú y yo estamos aquí;
la Isla es el infierno
y se levanta entre los muertos
y mira la luna
que le recuerda su nombre,
su otra cara más profunda, más insondable, más vieja.
Los gloriosos gusanos como velas nocturnas
navegan por sus pies,
naufragan en la mano
que escupe el ojo de la Isla sola
Los días del payaso
Un viejo libro es lo que queda del poeta
en un perdido callejón del tiempo,
en una tumba entre el río y el mar,
en las pupilas de una mujer que espera a su amante,
en el espejo de la memoria de mi madre,
en un sillón de las tardes de quien me nombra con su amor.
Como un océano sitiado se vuelven a la noche,
a la tierra,
al origen.
Los sueños son un barco en la ciudad,
una prisión,
mi otro cuerpo,
un viejo libro sobre el rostro del que muere,
la profecía de la puta al leer mi mano,
la agonía del que escribe,
son la herencia que me deja cada estación,
no la vida
sino la ausencia en las páginas intraducibles del destino.
La poesía es esa asesina que me busca a toda hora,
que no se aparta de mí,
que me chupa.
Quiero nacer de ti,
nacer de mí,
morir en ese viejo libro que queda del poeta.
EL ALMA DEL WHISKY
Que absurda es mi muerte amor
que absurda.
Que oscura mano tira el dado sobre el ataúd.
Que alcohol más difícil es este en la garganta.
Que borrachera amor
que borrachera.
Que duros pechos amor
que duros pechos.
Otra navaja amor.
Otro ruido de dados.
MONTEVIDEO
El dolor de la eternidad es insoportable
ver llover es como estar llorando.
Amor mío
puta mía
la mano que hoy brinda contigo
mañana comprará el más avispado de los puñales.
El que pierde la fe
tiene que vivir como un Dios.
© All rights reserved I.S.Merlin
I.S.Merlin, poeta cubano nacionalizado español (Matanzas, 1969). Una compilación de su obra, Antología de la Poesía Cósmica de I. S. Merlín, fue publicada por el Frente de Afirmación Hispanista (México, 2002). Ha sido coeditor, junto a Raúl Tápanes, de la Antología de la Poesía Cósmica de Matanzas publicada por FAH en 2003 así como de la revista Arique (Estados Unidos) y miembro de la AHS hasta su partida a Londres.
Su obra interactúa con otras artes: la fotografía (con exposiciones en Tenerife en 2012), el teatro (colaboraciones como dramaturgo para la compañía Andariego) o emisiones radiofónicas dedicadas a la poesía
contemporánea.
Formó parte del movimiento literario Generación de los Invisibles (Bilbao, 2004) y sus poemas han aparecido en revistas especializadas: Matanzas (1995–2007), La Aurora (Cuba, 1999), Norte (México, 2002), Desnudo sobre la palabra (Cuba, 2002) y Poetas en Matanzas V y VI (2000–2005), así como en la antología Ojos abiertos (Estados Unidos, 2003). El libro de poemas Memoria del Infierno (2020 Editorial Gravitaciones).