saltar al contenido
  • Miami
  • Barcelona
  • Caracas
  • Habana
  • Buenos Aires
  • Mexico

Julio 2026

COMPILADO: 13 escritores argentinos responden a una misma pregunta en este Compilado propuesto y organizado por Rolando Revagliatti. SEGUNDA PARTE

“Obras artísticas que descolocan”

 

¿Las obras artísticas de qué autores, por vos valorados, dirías que han logrado “descolocarte”? ¿Desarrollarías para nosotros tus consideraciones?

 

 

8: FABIÁN VIQUE

     Casi todo sucede en la adolescencia. Casi todo se olvida. Con estas dos afirmaciones me excuso antes de responder. Seguramente las obras artísticas que más me descolocaron ocurrieron en un tiempo con el que ya no tengo puentes.

     En aquellos años el arte me descolocaba tanto que fue el barrio en el que traté de permanecer siempre. Ahora tengo ecos de esas sensaciones, momentos con cierta analogía que sucedieron un poco después de aquel big bang. Anoto literatura brevísima: “Le regret d’Héraclite”, un micropoema de Borges, donde concentra un recorrido de la obsesión de toda su literatura: el tiempo. El gran tema, unido a otros dos: el ideal, el mundo ideal, y el amor absoluto. Bueno, todo está ahí: lo inalcanzable, lo perfecto, la melancolía. Otro texto de literatura brevísima, el célebre micropoema de Pizarnik: “explicar con palabras de este mundo” … La angustia, lo indecible, el lenguaje. Por aquellos tiempos estaba leyendo también a Roberto Arlt y en Arlt me resonaban climas, miradas y el lugar de todos los lugares: “la zona de la angustia”. Más adelante tuve la inmerecida suerte de conocer personalmente al genio de la literatura del final del XX y principios del XXI: Eugenio Mandrini. Por elegir una de sus maravillas: “Tango del lobo”. Ahí está todo: lo melancólico de la existencia, el lugar del poeta en el mundo, la tradición y sus posibles reinvenciones.

     Saliendo de la literatura, diría que lo que me descolocó desde que tengo uso de sinrazón fueron son y serán Los Beatles. Diría “Because”, esa canción coral, cuya traducción “Porque” es una de las pocas que suena más rústica en nuestra lengua. Casualmente “Because” aparece como cortina en el programa de radio de Alejandro Dolina, “La venganza será terrible”, y diría que esa obra del artista de la ciudad de Caseros también me descolocó desde el primer día. Dolina y sus coequipers improvisan y logran desde hace cuarenta años sacarme risas y reflexiones en las madrugadas argentinas.

     Y el cine, claro. De adolescente iba a ver ciclos a salas como la Hebraica o el Empire. Por mencionar solo una, diría “Manhattan” de Woody Allen, el amor y sus contradicciones y contraindicaciones en blanco y negro me llevaron a soñar con música de jazz, humor y gestos de solidaridad entre “perdedores hermosos”.

     En teatro podría citar la versión de “Cae la noche tropical” de Manuel Puig, en la que Leonor Manso e Ingrid Pelicori hacen magia desde una silla y te meten en un universo puignanamente maravilloso.

     No tuve la formación o la suerte para manyar bien otras artes: arquitectura, escultura, pintura, fotografía, pero, un poco como un personaje de Roberto Fontanarrosa, diría que el arte está en todas partes si se lo mira con mirada de artista. Ese regalo es la verdadera felicidad del arte, lo tenemos todos desde que venimos a este mundo, el asunto está en no abandonarlo nunca, ir con él hasta el segundo final.

9: IGNACIO VILLANUEVA

 

     Podría decir que mi relación con el mundo de la literatura comenzó en el nivel secundario. Allí donde se leía poco, apareció una docente y abrió una puerta para gozar de aire fresco. Me acerqué a una obra de Borges. No hubo otra posibilidad, a pesar de los intentos vanos de un futuro económicamente seguro, yo quería dedicarme a leer y nada más.

     El libro era Ficciones”. No podía creer lo que estaba leyendo. Cada clase volvía con nuevas preguntas. Me había atrapado (lo sigue haciendo) el cuento “El milagro secreto”. El tiempo detenido, la reflexión profunda, el eje histórico y los porqués de un fusilamiento infinito hacia Jaromir Hladik. Muchos años después arrastré a la familia por las calles de Praga para encontrar la avenida, la casa y los detalles tan nítidos en el que me había encasillado Borges. Pero eran ficciones. Tan típico en nuestro maestro.

     Sin embargo, en el nivel superior me perdí en los círculos concéntricos de la Divina comedia”. Qué bueno hubiese sido ir del brazo de esos tres personajes, Dante, Beatriz y Virgilio, escuchándolos reflexionar en un mundo de simbolismo absoluto. Esa estructura de comedia, posteriormente denominada divina, me permitió descubrir en forma definitiva la maestría de Alighieri. No hace falta aclarar que sigo encontrando en los intersticios de esta obra, verdades absolutas que se repiten en la actualidad, como calesitas que traen figuras nuevas en cada vuelta, pero con la misma música de siempre.

     Si tuviera que llevar ese asombro de lo estético, es decir el manejo del tiempo en un patio de Praga durante la segunda guerra y el descenso espiralado e interminable hacia un mundo que muestra lo que fueron y lo que somos, indudablemente lo podría relacionar con “Guernica” de Pablo Picasso. Obra que sacude y alerta sobre las desgracias humanas. Así frente a ella, en el Museo Reina Sofía, en dos oportunidades, volví a perder el habla. Porque el silencio amerita escuchar las voces de los dolientes que están ahí y acá, mirándonos como protagonistas de una crueldad que no tiene fin. Ese gran óleo como vitral armado en partes, inundado de grises y lágrimas en la paleta de Pablo, como Jaromir Hladik frente a un pelotón de fusilamiento esperando una bala que Borges demora en la sombra del patio; como un Dante que muestra los castigos para quienes no fueron lo que soñaron sus padres, son una tríada invencible en la formación de mi sustrato como enamorado del arte de la imagen y la palabra.

10: JAVIER ALEJANDRO ROBLEDO

     Las Pirámides de Egipto, anónimas. Se alzan monumentales sobre el desierto de arena, su diseño resulta paradójicamente moderno, simples formas piramidales enormes rompiendo la monótona arena que se pierde en el Horizonte ancestral.

     Los cuatro Evangelios, cuatro relatos de ese judío: Jesús que revolucionó la humanidad en una espiritualidad que, a pesar de las instituciones, ha resistido 2026 años a encorsetarse dentro de ellas, pues en su mismo mensaje está tal rebeldía y superación por una espiritualidad real.

     “En la masmédula”: Oliverio Girondo en este libro lleva el lenguaje poético al límite y más allá de él, me descolocó ni bien lo leí, su sonoridad ineludible, su apertura al juego serio de la palabra. Estableciéndose como un poeta icónico argentino, de una estética vanguardista, que comienza en la performance anterior con su libro “Espantapájaros”, llevando Girondo la gran figura de “El Catedrático” en una carroza fúnebre, con su libro, por la ciudad de Buenos Aires. Así fue ese enorme cocktail de personalidades Oliverio.

     El Bhagavad-gītā, anónimo. Una obra religiosa, espiritual, poética y casi narrativa, con un mensaje profundo sobre el Ser infinito y el ser terrenal dialogando ante la batalla, entre el matar y morir, entre vida y muerte. La divinidad Krishna enseña con maestría inusual al discípulo Arjuna, el guerrero que desfallece, para luego trascender los aparentes opuestos.

     “El hombre de la cámara”, de Dziga Vertov. Película pionera del cine, primer artista que toma la máquina industrial del cinematógrafo como herramienta artística y experimenta con ella, de formas que aún hoy siguen siendo de enorme potencia poética y estética, rompiendo reglas de aquel momento en una obra insoslayable del cine.

     Dadá. Hugo Ball, Tristán Tzara, Kurt Schwitters, Marcel Duchamp, Man Ray, Francis Picabia, Hannah Hoch, Max Ernst y otros. Conformaron uno de los movimientos artísticos más interesantes en mi parecer. Combinando ancestrales artes con nuevas y revolucionarias formas en poesía, artes visuales, cine, música, artes escénicas que hoy, luego de cien años, siguen siendo vanguardistas, tal es su potencia expresiva.

     Los Beatles. Lo hicieron todo. Revolucionaron la música, la poesía de sus letras, sus shows y discos en muy diversas estéticas combinadas con maestría, sus películas, sus mensajes. Ellos mismos como personas y personajes (hace poco tuve la suerte de ver en vivo a McCartney en el estadio de River Plate).

     “El jardín de las delicias”, de El Bosco. Pintura que anticipó el surrealismo, pintó el inconsciente mucho antes de Freud, un artista descomunal, poderoso e inescrupuloso, adelantado a su época.

11: JORGE FONDEBRIDER

     “Descolocar” puede aludir a dos acepciones distintas: “Quitar o separar a alguien o algo del lugar que ocupa” y también “Desconcertar, confundir”. Tanto la primera como la segunda acepción del término plantean que quien se descoloca sale de su zona de comodidad. Lo que nos llevaría a pensar en la necesidad o la molestia de estar incómodo. Y, se me ocurre, a nadie le gusta sentirse incómodo, salvo que busque ahí algo que le permita ubicarse en otro lugar. Un ejemplo: si uno se acostumbra a escribir poesía usando endecasílabos y combinándolos con versos de siete y cuatro sílabas, que es una medida del todo regular, pasar, por ejemplo, a los octosílabos constituye, en cierta forma, una incomodidad. Está en cada cual aceptar o rechazar esa posibilidad. Una nos permite movernos en un territorio más o menos conocido y seguro; la otra, nos obliga a explorar otras posibilidades. Pero a veces las cosas no son así de conscientes. En el caso de la música, que es la forma artística que me importa tanto o más que la literatura, escucho jazz, todo el jazz: desde la música primitiva de principios del siglo XX a los distintos estilos que fueron atravesando las épocas: swing, bebop, cool, hardbop, free, etc. En cada época encontré músicos diferentes que me obligaron a escuchar con otros oídos. Por caso, al igual que con la música clásica, uno aprende a escuchar free para llegar a apreciarlo. Hoy, por ejemplo, sé que Ornette Coleman, uno de los principales creadores del estilo, es central para entender el desarrollo del jazz posterior. Pero hace cincuenta años no podía escucharlo. Lo mismo me pasó con el John Coltrane de los últimos años y con muchos otros músicos que tuve que “aprender”. En otros casos, y pienso en Thelonious Monk, su particularidad, que me atrajo de inmediato, me llevó a leer de otra manera y, espero, también a escribir de otra manera. Con la pintura me sucedió otro tanto. Todo en mí me lleva a pintores figurativos y a aquéllos que, de algún modo, cuentan una historia, como, por ejemplo, Andrew Wyeth, pero la primera vez que vi un cuadro de Mark Rothko (una superficie monocroma con mínimas variaciones), inexplicablemente me sentí atraído por esa mancha de color. Y antes eso mismo me había pasado con las estructuras geométricas del holandés Piet Mondrian. En el ámbito de la literatura, donde, si cabe ponerlo así, prima la búsqueda del sentido, me resulta más difícil establecer este tipo de atracción. Tal vez Dylan Thomas, con cuya búsqueda estética no tengo nada que ver, siempre me descolocó un poco y tuve que aprender a leerlo, primero en arduas traducciones castellanas y después en inglés. Para concluir, siempre me pregunto qué es lo que nos atrae de lo que no entendemos. Creo haber aprendido que esa atracción va a depender de una especie de fe, algo irracional que nos va a llevar a la frecuentación y que, de tanto concentrarnos en el objeto, un día nos va a dar algún tipo de información de la que al principio carecíamos. Lo importante, creo, es no quedar paralizados.

12: MARCELO SUTTI

 

     Arraigado a nuestro norte, respondo la propuesta enaltecido por la convocatoria y agradecido por permitirme expresar mis preferencias inmediatas. Desde mis pies, la tierra y el placer ordenan comenzar por mis raíces.

     Hablar de Dino Saluzzi, el bandoneonista y compositor argentino, es ya sentir las vibraciones de un tren. Ese tren que atraviesa Campo Santo, lugar de siembra y cosecha de cañas de azúcar. En mi imaginación, los fuelles que van uniendo los vagones fueron, quizás inconscientemente, destinos de bandoneón. Si bien su padre, Cayetano, fue el antecesor indudable de sus vocaciones, y digo sus, pues los tres hermanos siguieron esos pasos de polvaredas carperas y encuentros de domingos.

     Dino Saluzzi enfrentó al mundo desde la soledad de un pueblo, siempre llevando a cuestas la etérea realidad de sus orígenes y así, su música sabe fusionar jazz, tango, música académica y nuestro folclore.

     Pude conectar con sus mensajes poéticos-musicales, sintiendo el amanecer y el ocaso de nuestros valles, quebradas y ese canto particular que baja desde la Puna. Debo confesar que no puedo abstraerme y describir sólo mis sentimientos a través de una de sus melodías: son tantas sensaciones que trascienden mis posibilidades de elección.

     Como se sabe, el bandoneón es un instrumento síntesis de los órganos de iglesia, así fue concebido en Alemania. Vaya uno a saber qué magia hizo que desembarque en mi provincia de Salta y que aquí encuentre el aire necesario para convertir las notas musicales en la música que recorre nuestro planeta descolocando sensibilidades. Abrazo a Dino y familia agradeciéndoles las emociones que supieron transmitirme.

     Hablando de literatura reconozco un caso similar. Mi admiración y goce por la palabra, vuelo, tierra pura, conocimiento, delicada alma del pueblo, trovador… Poeta: Manuel J. Castilla. Fui espectador del último recital que diera en Salta. Yo, un joven curioso y emocionado, ya no pude volver al camino de la indiferencia poética. Fue un golpe bajo a lo más alto del sentimiento humano. Trastabillar leyendo “Me dejo estar sobre la tierra porque soy el gozante” …, sus sonetos, su médula del chaco y de Bolivia, sus letras de los valles y quebradas, sus óleos del paisaje hecho palabras, su bendición del vino.

     Tengo la suerte de haber heredado la amistad de sus hijos y con ellos, la poesía heredada por ellos y que, como una cascada, transmiten y se derrama entre nosotros sus amigos, con la humildad de su padre y también su incandescencia.

     Siento el orgullo de no tener que irme lejos para responder la consigna del compilado, aquí muy cerca vibra Manuel y canta Dino, partes de una geografía que seguirá marcando rumbos y ofreciéndonos vibraciones de luz para quienes agradecemos ver pasar el tiempo más por dentro que por fuera, conscientes de saber que las emociones salvan tu propia vida y que tal vez ocurra que algún náufrago se aferre a la madera de la poesía y la música para llegar al continente de la felicidad, la que no tiene precio ni se vende: un regalo del alma.

13: SANTIAGO REBASA  

     La temprana observación de la fotografía de Robert Mapplethorpe (1946-1989) produjo un primer impacto estético, conjugado con la sorpresa, que iba a poder detectar más tarde, por la belleza que lograba extraer de las flores tanto como de los cuerpos de mujeres y de hombres. Dejó una impronta desde ya en mi interés fotográfico y literario respecto de las flores (de belleza animal y humana) como de los cuerpos (florecidos en la belleza). La belleza del cuerpo de la mujer me era espontáneamente cercana, pero Mapplethorpe agregó al catálogo de la belleza el cuerpo masculino, de una manera que solo el arte puede lograr, con el soborno de la belleza que los elementos técnicos hacen despertar en las superficies de la luz o de la piel, de los músculos, un erotismo simple, de la admiración del cuerpo como superficie divina. Gran impacto. Sigo fotografiando flores, sobre todo, que suelen ser un poco más accesibles.

     No puedo dejar de lado, se me viene a la mente desde que me puse a pensar en una obra de arte que pudiera descolocar, el impacto que produjo en mí la lectura de “Ficciones”, de Borges (1899-1986). La belleza, sin embargo, perdurable, de “En busca del tiempo perdido”, que todavía disfruto, la encuentro más en continuidad con la de una obra de observador minucioso, con un parentesco con la bitácora de exploración que es la gran obra de Freud (1856-1939). Proust (1871-1922), además de un maestro de los párrafos, en los que nos puede llevar a distintas partes y tiempos sin dejarnos del todo perdidos, es un maestro de la observación del alma humana. Sin embargo, lo que me descolocó de “Ficciones”, de sus cuentos, es la forma atractiva y novedosa de pensar la invención, la invención por la vía de la palabra, ¿primero fue el verbo?, Borges juega en el barro de la creación. Y en “Ficciones”, un poco también en “El Aleph”, y en otros lugares, lo hace con un grado de perfección y concentración prodigioso. La condensación y despliegue mayores los encuentro en el primer cuento, “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius”, donde no es tan fácil seguir la evolución de los planos de realidad y realidad literaria, y donde la operación mayor sucede cuando, al final, se entrelazan como en una banda de Moebius, y ya no pueden separarse, la realidad de Tlön, aparentemente literaria y solo literaria, introduce sus objetos en la realidad “nuestra”, con su peso descomunal y sobrenatural. Del mismo modo puede pensarse cómo la literatura modifica la historia (en “Tema del traidor y del héroe”) o cómo la ficción del sueño corrige la muerte (en “El sur”). Un autor que pone la creación literaria en el lugar de la magia, tan propio, a mi entender, de la poesía en su capacidad de invención y conmoción del alma.

     En cuanto al cine, Peter Greenaway ha logrado descolocarme en todas las películas que vi de su autoría. Creo que la causa principal de ese efecto puede ubicarse, tal vez, en esta diferenciación que él mismo hace, sobre el cine como séptimo arte, al que define como no siendo la filmación de una historia que, dice, es lo que hace la mayoría. En este último arte he disfrutado a W. Allen, W. Wenders, A. Kurosawa y tantos otros, pero acuerdo con Peter Greenaway que él hace otra cosa, que podemos ver más fácilmente en “Una zeta y dos ceros” (Z00), o en “Drowning by numbers”, o en “La tempestad” … ¿Se trata de una forma de poesía, de una producción con movimiento, sonido y luz, cinematografía, que escapa a la reseña típica, a la sinopsis, a los géneros?

 

 

 

 

© All rights reserved Rolando Revagliatti

 

FOTO MIRTA DANS

Rolando Revagliatti nació el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside. Publicó en soporte papel un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos, relatos y microficciones y diecinueve poemarios. Todos sus libros cuentan con ediciones-e disponibles en http://www.revagliatti.com. En esta condición se hallan los seis tomos de su libro “Documentales. Entrevistas a escritores argentinos”, conformado por 159 entrevistas por él realizadas. Ha sido incluido en unas ochenta antologías de poesía, narrativa y dramaturgia de la Argentina, Brasil, Perú, México, Chile, Panamá, Estados Unidos, República Dominicana, Venezuela, España, Alemania, Austria, Italia y la India. Más de 1700 videos en los que ha grabado poemas y otros textos literarios de muy diversos autores se hallan en https://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti/videos y en https://www.arcoiris.tv/fonte/Rolando%20Revagliatti/

 

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.