UN DÍA NORMAL EN NARNIA. Melanie Márquez Adams

Un día normal. De esos en que te levantas tarde, enojada por tu falta de mesura con la maratón seductora de Netflix. De esos en que descubres con horror que se acabó el café justo cuando una alarma chilla desde el teléfono recordándote la cita para reemplazar la llanta de emergencia con la que tu coche ha estado cojeando desde hace una semana.

En el apuro de este día normal, te golpeas el codo, luego la rodilla y entonces descubres que tus insultos también son bilingües. Diez minutos más tarde, camino a la tienda de llantas, podrías jurar que el clima se burla de ti. Sabe demasiado bien que tu cuerpo acostumbrado al calor guayaquileño está más que harto de este frío con sabor a Narnia.

Piensas en Lucy, aquella niña inquieta que entra en un armario y acaba en otro mundo. Un mundo extraño y remoto. Congelado en un invierno terrible por la Bruja Blanca.

El hombre Michelín te recibe a la entrada recordándote que ya es tiempo de bajar las libras de más que dejaron las fiestas.

Fabuloso.

Aunque has llegado temprano, igual te toca esperar. No hay problema. Vienes armada con un súper libro —uno de tus auto regalos navideños. Sus páginas te ofrecen las clases de literatura que dictó Cortázar en Berkeley allá por los ochenta: tu década favorita, por cierto.

Te acomodas en una salita donde las sillas están dispuestas en círculo alrededor del Dios-TV. Detestas el ruido del aparato, pero haces tu mejor intento por sumergirte en las charlas magistrales sobre el cuento fantástico.

Entonces imaginas que logras vencer el tiempo y la distancia y que estás ahí en primera fila en el salón de clase, la más groupie de las groupies de Julito. Levantas la mano para preguntarle sobre la nacionalidad de los cronopios.

Él te mira.

Y es en ese mismo instante, como en un cuento mal escrito, que algo te arranca de la ilusión de las páginas.

Primero lo sientes como unos pitidos agudos que acuchillan tu cerebro —seguro que por no haber dormido bien— pero enseguida te das cuenta de que es la voz de la reportera de Fox News.  Como si le molestara lo que estás leyendo, se entromete en tus pensamientos.

Entonces las escuchas.

Las palabras estelares de la charla dictada por la televisión.

Immigration

Undocumented

DACA

Latinos

Esta ráfaga de palabras despeja la nube causada por la falta de café y vuelves de sopetón al mundo (real). Miras a tu alrededor.

Las otras sillas están ocupadas por seres aún más blancos que el hombre Michelín.

Tú en el centro del círculo con tu piel no tan blanca.

Tú en el centro con tu libro en español.

Y es que olvidaste que los habitantes de esta Narnia sureña son estatuas de hielo maldecidas por el hechizo de la Bruja Blanca. Esa, a quien no le hacen mucha gracia los animales tropicales y coloridos.

Olvidaste también que en esta Narnia de colinas y lagos de ensueño —un paisaje que podrías encontrar en el más hermoso de los cuentos— no está muy bien visto hablar español.

Fragmento del libro QUERENCIA: Crónicas de una latinoamericana en USA de Melanie Márquez Adams próximo a publicarse por katakana editores.

© All rights reserved Melanie Márquez Adams

Melanie Márquez Adams es la autora de Mariposas negras (Eskeletra, 2017) y editora de las antologías Ellas cuentan: Crime Fiction por latinoamericanas en EEUU (Sudaquia, 2019) y Del sur al norte: Narrativa y poesía de autores andinos, premio International Latino Book Awards. En el 2018 recibió un Iowa Arts Fellowship y en el 2020 obtuvo un Máster (MFA) en Escritura Creativa por la Universidad de Iowa. Su obra en inglés y en español aparece en varias antologías y revistas literarias.

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