saltar al contenido
  • Miami
  • Barcelona
  • Caracas
  • Habana
  • Buenos Aires
  • Mexico

Diciembre 2022

UN DÍA CUALQUIERA DE 2022. Eduard Reboll

Miami 25 de noviembre

El 67 son dos dígitos. No dos números, como diríamos en el 1962. Y corresponden a la vejez real de mi figura, bajo el efecto de una medicina en forma de píldora roja para mitigar mi artrosis general. Otra blanca, para prevenir la acidez en mi estómago. Y para finalizar, un spray con cortisona en su interior, evitando así, que los pulmones no se cierren cuando el asma, según mi neumólogo, aparezca sin razón alguna, bajo el eco de un silbido en la tráquea. Este es el prójimo que les escribe.

Lo contado en esta hoja en blanco; será una simbiosis aleatoria y una contradicción al mismo tiempo de una fotografía del hoy en el que habito bajo el recuerdo y el presente socio-político que vivimos. Un universo tan diminuto que, a través de una simple tecla, uno pueda viajar de extremo a extremo en el Todo, y ya nada tenga que ver, con la situación existente en donde estoy, desde que la realidad virtual es un hecho, del metaverso, a la vuelta de la esquina, nos indique en qué río queremos hoy navegar por este mundo: si por el Gran Canyon mientras contemplamos hacia lo alto las efigies de las rocas, o en el Ganges descubriendo un olor a ceniza cuando los cadáveres de los hindúes son incinerados en la orilla.

Algoritmo 1. Vida cotidiana en Miami

Ahora estoy en el jardín. Avistando la tarde desde un banco en la casa compartida de mi hija con sus compañeras en Miami Shores. Escribiendo este artículo en un viejo Macbook Air del 2017. Cuando mi espalda ceda al dolor, lo haré desde una perspectiva yogui en el colchón hinchable que compramos de rebajas en Michaels aprovechando el Black Friday, y llegaremos a casa con unas cuantas bolsas donde se combina, en distintos lugares como Aldi, Ross, Wallgreens, o Dolar Tree, un sinfín de productos para aumentar la fibra con el pan de centeno, reducir el colesterol ingiriendo un caramelo azul, potenciar la energía a dirimir si con Red Bull o un Monster en los labios; y todo, mientras pongamos un árbol de Navidad en el comedor y unas zapatillas rojas para Santa Claus.

Ahora descanso un poco después de tanto trajín, mientras en mi mano derecha, sostengo una taza de té y unos bombones de mentol junto a un chupito de Jack Daniels. Finalizado el descanso, reflexiono ¿A dónde irá después mi propio big data desde mi cabeza?

Algoritmo 2. A por los Nombres

Elon Musk. Su apellido suena igual que el sintagma “mosque”. En el fondo es un imán que quiere convertirnos a todos, a su religión narcisista. Un Todopoderoso económico con la biblia de la payasada en sus manos (impagable su imagen, entrando con un lavabo de cerámica en la sede de Twitter). Si bien hay que reconocerle que, rebajar la contaminación del cambio climático con un Tesla, merece una grata limosna para su templo. Por cierto, Trump no está tan feliz. Su ambivalencia con respecto a la situación política que vive después de las elecciones al Congreso parece solo buscar una coraza para no ser juzgado por los que “le robaron las elecciones”. Sigue bamboleando con sus puños cerrados y moviendo las caderas cada vez que aparece en un mitin. Pero pon tu ojo enhiesto a parpadear Donald, porque De Santis, está al acecho y busca tu derrota con un abrazo asesino. Y hablando de este último término tan explícito ¿Qué hace Putin? Este zar del siglo XXI tiene el santo valor de reunir a las esposas viudas o en vida de los soldados reservistas obligados a invadir Ucrania, como si de un Don Juan protector se tratara, alrededor de una mesa oval. Espero que nadie olvide la forma geométrica que tienen los testículos de un hombre para hablar como un macho alfa. Solo. Y ante ellas.

Tranquilos a día de hoy. En un día cualquiera de este año, también podemos coger La Motomami de Rosalíay divertirnos en Miami Beach

Okay, Motomami

Pesa mi tatami

Hit a lo tsunami

Ooh

 

Okay, Motomami

Fina, un origami

Cruda a lo sashimi

 

https://www.youtube.com/watch?v=EslzthDFm2w

O maldecir incluso a Maluma por su intervención en el Mundial. O aplaudir a Shakira por oponerse a interpretar frente a un país donde no se respetan los derechos humanos de las mujeres ni del movimiento LGTBIQ.

 

Algoritmo 3.  A por los Hechos

 

En mi cerebro se mueven una cantidad de hombres y mujeres con un pañuelo en la mano bajo el estornudo, la mascareta, y la tos en cualquier parte del mundo. En cualquiera de los telenoticias. ¡Nooooo! Odio el tema. Más covid, no por favor. Miren en China, aún Xi Jinping encierra en cárceles citadinas a sus ciudadanos. Es decir, en los propios bloques urbanísticos donde viven los obreros “revolucionarios”, circundan a la población bajo el epígrafe de confinamiento. En busca de la “excelencia” y el prodigio de un covid 0 en el país. La gente ya piensa en sublevarse después de casi tres años con lo mismo. Conclusión: la revuelta del pueblo contra la supuesta “auténtica” revolución de los dictadores, es un hecho.

Irán. No cesan las protestas por el asesinato de Masha Amini por no llevar el velo puesto. La dictadura islámica chiita de Alí Jamenei parece que abre sus heridas no cicatrizadas. La represión sigue. En Italia ha subido el fascismo al mando de Meloni; los emigrantes africanos tienen vetada su entrada. En Brasil parece que regresa un Lula más maduro y realista, pero aún incierto en sus propuestas políticas. Bolsonaro, ahora, ya no eleva las manos a Jehová para salvar a su patria en el verde y amarillo de su bandera. Solo le queda a Neymar —que hoy se ha lesionado, por cierto— y la ilusión de que gane el Mundial su selección de balompié. La Cumbre sobre el Cambio Climático ha sido un fracaso. La reducción en un grado y medio parece imposible, hoy por hoy, por la situación de tensión y guerra que vive el planeta en estos momentos. ¿Los más perjudicados? Los países pobres del continente africano y surasiático. Sin embargo, para agitar las protestas, a los más reivindicativos ecologistas del mundo, no se les ocurrió nada más que ir a los museos supuestamente a maldecir el arte de Goya o Van Gogh, por poner un ejemplo, para llamar su atención sobre el problema. No comments. La guerra en Ucrania sigue, nunca mejor dicho, como una partida tópica de ajedrez, donde los “reyes” siguen aun en su trono de atrás y, en cambio, los peones, son los que pagan su desaparición en las trincheras. No hay peor armamento hacia el enemigo, que el “jugador” oponente no pueda corretear por falta de energía o suministro alimentario para mover sus fichas desde la inteligencia.  ¡Ah! Por cierto. Ya nadie habla de una guerra en Rusia, sino de una “operación militar” por concluir. Todo Dicho.

Algoritmo 4. Desaparecidos y Aniversarios

 

Pudiéramos citar a mi estimada y apreciada suegra Ángeles, mujer luchadora donde las hubiera, referente en casa y en su núcleo familiar. Ahora saco de Google Photos de su imagen en cien lugares distintos, y la sal se extiende por mis párpados. Recordar a Pablo Milanés y su adorada Yolanda como fundador de la Trova cubana. A Willian Hurt, Sidney Poitier, Ray Liotta o Peter Bogdanovich o la mismísima Mónica Vitti en el campo del cine interpretando La Notte. Mi estimada fotógrafa Ouka Lele, coloreando fotos en plan kitchcuando el blanco y negro era el mito en la España de los ‘70. El gran periodista José Luís Balbín y su programa de crítica, La Clave, o uno de los grandes en las letras castellanas, Javier Cercas. Hay muchos aniversarios que recordar, pero quiero hacer hincapié en el que hace 80. Sí, aquella Casablanca junto a Humphrey Bogart e Ingrid Bergman. “Vúelvela a tocar Sam…”. Mítica película de Michael Curtiz.

Algoritmo 5. Un fragmento de mi artículo Un día cualquiera de 1962

Al abrir la puerta de la calle, el jolgorio de los carretones tirados por burros transportando la mercancía a los puestos de venta ambulante, es un hecho. Alrededor, un guardia urbano dirigiendo el tráfico con fruición. Un ciego vendiendo boletos de la buena suerte. Dos floristas, en orillas disímiles, compitiendo con sus rosas rojas y claveles a ver quién las vende más presurosamente. Al lado, un bar añejo con algunos abuelos que empiezan el día con una “barretxa” (una mezcla de licor de cazalla y moscatel) mientras inician una partida de dominó. Las motocicletas y automóviles no ceden el paso a nadie, haciendo sonar el claxon sin cesar y peleándose con los transeúntes constantemente; buscan un lugar donde aparcar encima de las aceras. A continuación, un sinfín de camiones poblados de cerdos, pollos y ovejas circulan camino hacia el epitafio del carnicero. Hoy nada sabemos del mundo exterior. Los periódicos solo hablan de los logros de la España de Franco.

¿Reconocen algo de esta realidad hoy en los lugares donde habitan?

 

 

Realidad decidida por mí mismo a las 4:19 pm en Miami Shores

 

Si Marc Zuckerberg me lo permite, recordaré este momento bajo el metaverso minutos antes de que mi ser se convierta en un esqueleto en cualquier nicho de este cementerio sin nombre. Es evidente, que al contrastar el algoritmo número 5 con el momento actual que cito en este artículo, el mundo ha dado un giro de 180 grados con respecto a su realidad cotidiana. Lástima que, mientras escribo, Word no tenga un programa de cookiespara tomar decisiones sobre mi Yo, en un día cualquiera como el acaecido a finales de este noviembre. Me voy a Art Basel.

Felices Fiestas, Bones Festes… esperemos que en el 2023 haya también “un día cualquiera” si no es que todos nos hemos ido a la Mierda (…en mayúscula, sí; para no ofender al Infierno) por culpa de la situación que vivimos en el mundo actual.

© All rights reserved Eduard Reboll

Eduard Reboll Barcelona,(Catalunya)

 

 

Deja una respuesta

Su dirección de correo electrónico no será publicada.