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Junio 2026

POEMAS PERTENECIENTES A: EL GRITO EN EL CIELO. Enrique Solinas

El comienzo

 

Es posible

que en un rato llueva

porque el olor

a tierra mojada

invade el aire

y a lo lejos

el eco de un trueno

se escucha,

como si se tratase

de los pasos

que nos llevan

hacia el porvenir.

Este instante

se ha repetido

tantas veces

a lo largo

de la historia,

de manera

distinta y distante,

porque no somos

los que fuimos

cada vez,

y cada uno

de nosotros,

volvemos

a escribirnos.

¿Qué música, qué poema,

qué idea, qué concepto,

surgirá de este instante

de penumbra,

donde todo es propicio

para nuestra

desaparición?

Suena un tambor lejano

con su ritmo creciente.

(Aquí todo es tristeza.)

Crece cada vez más

el corazón del trueno.

Ya no hay tiempo

para explicar,

es hora de partir.

Ya no es tiempo

de hablar,

la lluvia

ha comenzado.

 

 

Esa mañana

 

Nadie hubiera pensado

en lo que iba a suceder.

Los autos

atravesaban

la ciudad

y los caballos

recorrían

el corazón del tiempo.

Esa mañana,

nadie hubiera pensado

en lo que iba a suceder.

El gorro

con cabeza de perro,

nuestro constante

abrazo,

el cuadro del amigo,

las fotos y las risas,

luego

una siesta

y la noche que llega

con su boca feroz,

y la salvaje tormenta

del silencio,

que lo arrebata todo.

Porque esa mañana

–nadie hubiera pensado

en lo que iba a suceder

más tarde–

aconteció

la alegría

del desconocimiento.

Porque esa mañana

fue la última

mañana del mundo.

Luego comenzó

tu muerte,

la pesadilla

del fin de los tiempos

que no tiene fin.

 

En la quietud de este día

 

En la quietud de este día

algo pasará fugaz.

Soy duro

como el corazón del bosque

y frágil,

como una bomba de cristal.

Ahora,

escucha el silencio,

pasará su desvanecerse

en el aire,

pasará

el temor de estar vivo,

             pasará

el resplandor del mundo.

Escucha:

en el momento exacto

siempre, siempre,

algo ha de llegar

y algo ha de partir,

para que todo sea.

 

Transformación

 

Aquellas cosas,

terribles y espléndidas,

han tenido

su razón de ser.

Mi cuerpo,

partido y

recuperado,

soportó

toda el agua del mundo,

todo el fuego del mar.

Pasen y vean,

encontrarán

lo que resta:

ésta es mi casa,

éste es mi corazón

en soledad.

Yo vi la muerte,

la muerte vi la muerte,

la muerte vi la muerte,

vi la muerte a los ojos.

Y desde entonces

todo se fue

desvaneciendo.

Y desde entonces,

sólo desde entonces,

he dejado

de ser

el que he sido.

 

 

 

 

Decir adiós

 

Decir adiós

es estar

lejos de todo.

Contemplo

la caída lenta

de lo que se va,

la tristeza

de lo que muere.

Te vas de aquí,

pero te quedas,

como un perfume

de infancia

que estamos

obligados

a recordar.

Te vas de aquí,

pero te quedas.

Tu cuerpo

es mi herida,

y tu alma es

ese instante fugaz

cuando todo

duele

o calla.

© All rights reserved Enrique Solinas

Enrique Solinas nació en Buenos Aires el 11 de Julio de 1969. Es poeta, narrador, docente e investigador, colabora con publicaciones de Argentina y del exterior.

Publicó en poesía Signos Oscuros (Buenos Aires, 1995), El Gruñido (Buenos Aires, 1997), El Lugar del Principio(Buenos Aires, 1998), Jardín en Movimiento (Buenos Aires, 2003), Noche de San Juan (2008), Corazón Sagrado (Buenos Aires 2014), Barcas sobre la zarza ardiente (2016), El libro de las Plegarias (2019), El pozo y la cima (2022), El grito en el cielo (2025).

Por su labor literaria obtuvo varios premios, entre ellos, el 1er. Premio Nacional Iniciación Bienio 1992/1993, de la Secretaría de Cultura de la Nación Argentina, 1er. Premio Estímulo a la Creación, Año 2000, Secretaría de Cultura de la Nación Argentina, la Beca de Residencia Shanghai Writing Program 2014, otorgada por el Gobierno de China, el 1er. Premio Municipal a Producción Literaria 2022/2023, etc.

Su obra forma de parte de antologías nacionales e internacionales, siendo traducido al inglés, al italiano, al portugués, al francés, al griego, al chino, al rumano y al tamil.

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