ORACIÓN LEJOS DE LOS ÁLAMOS Y OTROS POEMAS. Magnolia Garcia Trimiño

ORACIÓN LEJOS DE LOS ÁLAMOS    (Agosto 2008)

Padre
ya no se la hora ni el sitio
en este trasiego de años
tan parecidos a segundos.
La esfera ha girado no sé cuánto
y el eje se inclina,
solo la espera permanece
esperan los montes
las sombras del prójimo.
Ya no van con los crisantemos
perforando otros aromas
ni las criaturas de la noche
ni las aves del día.
Solo la espera persiste
como reino de nadie
donde todo está
y nada alcanza
y te seguimos buscando.
Tendrías que soplarnos otra vez
desde tu yema cósmica
compactos y brillantes
sin el libre albedrío
ni los frutos del mal
ni el tal jardín
donde volvamos a ser los desnudos,
los desterrados de siempre.
Más bien, haznos a tu imagen y semejanza
en verdad
arráncanos el velo y las espinas
líbranos del tiempo
danos mucho espacio para la eterna presencia
y solo una vasija, padre,
para no confundirnos otra vez.

“LOS VERDADEROS POEMAS HUYEN ”           (Marzo 2020)

                                  Emily Dickinson

Uno ha de sentarse a mirar dentro de su vaso
la soledad de la sed
no decir nada
pues el viento cambia el curso
nos devuelve frágiles memorias
y las palabras ni siquiera llevan ojos
para ver en lo que nombran.
Mejor hundirse en la tierra
carga todos los caminos
ninguno va más allá de ella,
o hacerse un solo de pájaros
tampoco volarán más lejos que el viento.
Mejor callar el sueño con los surcos
mientras se revuelven las hojas
empujadas por la brisa de los otros,
los otros son los que van cayendo en mis pasos,
mis pasos que dan vueltas aturdidos
sobre el mismo eje de los otros.

Mejor el centro de la pulpa solar.

Uno ha de aprender a mirar
lo que huye dentro de la noche
y ver cercado de palabras
el cadáver de un poema.

HOMENAJE A ALEJANDRA

                                                (a Alejandra Pizarnik)

Nunca viste el ojo del alba
en tu cabeza
ni los brazos del viento
jamás voltearon tu horizonte.
Llegaste con las mustias vísceras
abiertas a la noche de tu espanto.
¿Cómo ibas a morder el fruto de la vida
con ese temblor de nadie entre los dientes?
¿Cómo ibas a regar tu sangre sin lámparas
sobre estos lirios embebidos por el sol,
si ya venías con la negra nuca
doblada a tus despojos?

NOCTURNO I      (Febrero 2020)

Cóncava entro a mi estatura
al fuego detrás de la pared,
hurgo en las sombras
el agrio esperma de los soles.
Soy la que va a germinar
y no lo sabe.
No hay candil ni trazo.
He de sembrar otra alborada
desplegarme en el silbido del incierto
dejar mi nombre sobre el pozo
el mutilado cadáver de esta hora
y hacerme una con lo desconocido.

REFLEXIONES DEL DORMIDO   (2015)

La tarde, la otra y yo
vamos hacia la desintegración
pero, ¿quién lo sabe?
¿Quién es el que escribe estas palabras
como fuego?
¿Ella, que parlotea tras los ventanales,
yo, o el instante amordazado?
Quizás despierte a la respuesta sin preguntas.
Tal vez si me alargo hacia la hierba,
todo ese verde me abofetee
y me integre sin saberlo,
al pómulo saliente de la tarde.

SOLILOQUIO DEL PARQUE

El alto silencio
la casa del muerto,
del que va a entrar en la vida
y se sacude la podredumbre.
Hojas afiladas.
Cáscaras.
Estiércol en los establos.
En los cajones azafranados
donde reluce el deseo
y su hermano el miedo.
Mordiscos familiares
los visitadores
habitantes de la memoria.
Debajo del hielo reluzco
y no tuerzo el labio
no me lacero
debajo de ti no hay espinas
no hay rabia en los faroles
cuando se apagan porque sí,
por costumbre
ni tarde secuestradas por el ojo.
Si estoy, por qué no canto
al fuego de la hora
o no habito como el animal
exacto

preciso
cuando duerme
cuando calla
ladra o come de los reflejos.
Aparcada estoy en el minuto que viene,
lista para el salto.
Allí donde se está,
no se vuelve
ni se va.
Caen las vestiduras del muerto.
Sé que respiro.

Debajo de esos témpanos,
sigo huyendo como una garza azul.
Solo el verbo sonríe.

Magnolia Garcia Trimiño (Cifuentes – Cuba). Premio poesía por la Universidad central de Santa Clara 1991. Premio Nacional de Talleres Literarios en el género de poesía infantil 2000. Dos libros publicados en la ciudad de Santa Clara por la editorial Capiro: Confesiones de una Sombra, 1998 y Sueño y meditación de la esperanza, 2000.

Algunos de sus poesías aparecieron en la antología de poesía femenina Mujer adentro, 2000.

Segundo premio Emilia Bernal de la Asociación NACAE, 2004 Miami, FL.

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