LUNA DE BRASIL. Cuando una poeta puede matar con su silencio. Un fil de Bruno Barreto

LUNA DE BRASILTítulo original Flores raras Año 2013 País Brasil Director Bruno Barreto Guión Matthew Chapman, Julie Sayres (Novela: Carmen L. Oliveira) Música Marcelo Zarvos

Mauro Pinheiro Jr. Reparto Glória Pires, Miranda Otto, Tracy Middendorf, Marcello Airoldi, Lola Kirke, Tânia Costa, Marianna Mac Niven, Marcio Ehrlich, Treat Williams, Anna Bella.

Sinopsis. Brasil, años 50. Narra la historia de amor entre Elizabeth Bishop, gran poetisa norteamericana y Lotta Macedo Soares, una arquitecta brasileña que diseñó y supervisó la construcción del Flamengo Park en Rio de Janeiro.(Film Affinity)

Si bien algo acartonada en su preciosismo y con poca documentación histórica que nos diga el porqué llegan ambas a la cima, o nos ubique bien en el periodo histórico del Brasil durante la dictadura militar donde ocurre parte de la acción, la película nos transmite un pequeño encanto: el sostenimiento de un amor a través de la belleza y a través de dos personalidades, si bien opuestas, no por ello complementarias. Bishop, huérfana de padre de bien pequeña y con una madre internada en un hospital psiquiátrico, llegó a metas importantes sobre todo con su poemario North/South. Consiguió el Premio Pulitzer en 1956 y más tarde el National Book Award. Elegante incluso en su alcoholismo  y aparentemente frágil en sus inicios amorosos con su amante, hará su pequeña transformación al final de la película. Todo lo contrario le pasará a la triunfadora Lotta que, a medida que avanza su vida, camina hacia la depresión y su inestabilidad ante el quebranto se convertirá en un hecho.

Luna en Brasil habla de egoísmo más que de versos. De arquitectura en construcción más que del porqué de una literatura de las pérdidas. Y más sobre el retrato de un amor plural que de un único amor. En cambio, aparentemente, se centra en las historia de dos mujeres que en sus respectivos triunfos profesionales -Lota en el diseño ambiental y de paisajes y Elisabeth a través de sus poemas- encuentran el diálogo en un principio y, desde un silencio incomprensible, la catástrofe hacia el final.

Denunciar, si acaso,  la poca atención que le da Bruno Barreto (Doña Flor y sus dos maridos, Gabriella) a un personaje para mí muy importante en un aparente triángulo entre las dos protagonistas: la antigua amante de Lotta, Mary Morse “Es un ser tremendamente peligroso” le dice a Lotta cuando la poeta llega a la casa que comparten ambas en Brasil con la arquitecta. Lotta adoptará una niña para Mary “Ella es mi amiga no mi amante…” le dirá a Bishop cuando decide dejar a Mary. Las tres vivirán juntas en el mismo lugar pero en casas separadas aunque a metros de distancia. Aparentemente, Lotta podrá alternar su función de doble madre con Mary y la de amante con la autora de Questions of Travel 1965

Distinguir, en cambio, la fotografía y la puesta en escena o simplemente la interpretación de Elisabeth Bishop por la norteamericana Miranda Otto a la hora de transmitirnos el pesimismo y la banalidad de vivir sin brío. O como decía el escritor Milan Kundera, hacerlo bajo La insoportable levedad del ser.

ONE ART

The art of losing isn’t hard to master;
so many things seem filled with the intent
to be lost that their loss is no disaster.

Lose something every day. Accept the fluster
of lost door keys, the hour badly spent.
The art of losing isn’t hard to master.

Unos versos de Bishop al principio del film, resumen el hilo argumental de este biopic. ER

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