LAS EXPERIENCIAS DEL DESEO DE JESÚS FERRERO. Xalbador García

Hay libros que te cambian la vida. Hay otros que te engrosan la sangre. Los primeros casi siempre se descubren en la juventud. Los segundos se van presentando de a poco, en la madurez, cuando las horas se reconocen luego del mediodía. Su lectura es fundamental para seguir. El asombro no es lo que florece en el lector cuando se navega por sus páginas, sino más bien la duda, los cuestionamientos, esas preguntas que lo hacen desgraciado pero sonriente o feliz sin dejar de reconocerse miserable. Libros que nos recuerdan que la vida se amalgama de incógnitas y no de certidumbres, y que a mitad de la noche más oscura siempre habrá un aroma para dormir tranquilo.

De esta naturaleza es Las experiencias del deseo (Anagrama, 2009), de Jesús Ferrero. Se trata de un ensayo ganador del premio de esta reconocida editorial y que subraya en cada una de sus líneas el merecimiento del galardón. Con una prosa fina, apabullante; con afirmaciones que nos dejan ver la lucidez del discurso, el autor hace una exploración de la verdadera fuerza que está debajo de todo lo que existe en el universo: el deseo.

En una especie de reescritura del Génesis o, más bien, de la Teoría del Big-Bang, Ferrero nos explica que hay dos fuerzas que generan el movimiento del Todo: Amor (Eros) y Misos (Odio). Y detrás de ellos, lo más importante: “el deseo”. La materia primero sintió deseo de unirse hasta el tamaño de un punto, luego deseó repelerse hasta provocar una gran explosión de la que nació nuestro mundo. Así lo explica Ferrero:

“El deseo es inherente a toda materia, pues toda materia se atrae y se repele desde sus mismos adentros, a la vez que atrae y repele a las otras materias. Y el ser, que sería la materia viviente y consciente de su propia vida, está todo él ocupado por el deseo, esa concentración de deseo limitado por la piel” (p. 45).

De esta manera lleva a cabo un recorrido por los diferentes matices que el deseo y sus hijos —Eros y Misos— implantan en los hombres. Recorrido que va desde el narcicismo hasta el orgullo y la soberbia, y desde la gula hasta el amor a la especie. Sin dejar de mencionar a la vergüenza, la melancolía, el sadismo, la pasión por el poder, el miedo, la envidia y los celos hasta arribar otra vez a la vida y al universo, como una especie de eterno retorno donde el tiempo es cíclico y nuevamente todo volverá a ser o deseará ser, según las fuerzas del deseo, esencia suprema de todo lo existente:

“El deseo no abarca solamente el territorio del amor, no es sólo apetecer de algo o alguien. Es también desear matar a otro, repelerlo, rechazarlo querer que lo traguen las fauces de la noche. El deseo no es solamente anhelar a una mujer, a un hombre, a los dioses, a Dios. Es también desearse a sí mismo o desear la propia muerte. Es buscar la verdad y buscar la mentira y combatir, es apaciguarse, es morirse de felicidad o desdicha, es sentirse trasportado a mundos que no existen y anhelar ser devorado por la ceniza sideral” (p. 156).

Para quienes necesitan lecturas furiosas, lecturas que duelan en los ojos pero que tengan eco en el razonamiento, Las experiencias del deseo es el libro idóneo. Enfrentarse a sus palabras significa dudar y maravillarse, cavilar y expiarse o acusarse a sí mismo de esos deseos pocas veces dichos que hemos tenido a lo largo de los años.

La palabra sin pensamiento es estéril. Dice en ocasiones algo pero no mueve nada. En cambio, la palabra sustentada en la reflexión demuele mundos y contamina el alma. Jesús Ferrero lo ha conseguido maravillosamente: “Dicho de otra manera: somos seres desde el origen limitados y desde el origen condenados a desear lo inalcanzable, siguiendo desde el origen las dimensiones inalcanzables del deseo, que desde el principio desea el Todo porque le falta la Nada, que desde el principio desea la Nada porque le falta el Todo” (p. 183).

© All rights reserved Xalbador Garcia

XALBADOR GARCÍA (Cuernavaca, México, 1982) es Licenciado en Letras por la Facultad de Humanidades de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) y Maestro y Doctor en Literatura Hispanoamericana por El Colegio de San Luis (Colsan).
Es autor de Paredón Nocturno (UAEM, 2004) y La isla de Ulises (Porrúa, 2014), y coautor de El complot anticanónico. Ensayos sobre Rafael Bernal (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2015). Ha publicado las ediciones críticas de El campeón, de Antonio M. Abad (Instituto Cervantes, 2013); Los raros. 1896, de Rubén Darío (Colsan, 2013) y La bohemia de la muerte, de Julio Sesto (Colsan, 2015).

Realizó estancias de investigación en la Universidad de Texas, en Austin, Estados Unidos, y en la Universidad del Ateneo, en Manila, Filipinas, en la que también se desempeñó como catedrático. En 2009 fue becado por el Fondo Estatal para la CulturPoesía, ensayo y narrativa suya han aparecido en diversas revistas del mundo, como Letras Libres (México), La estafeta del viento (España), Cuaderno Rojo Estelar (Estados Unidos), Conseup (Ecuador) y Perro Berde (Filipinas). Fue editor de la revista generacional Los perros del alba y su columna cultural “Vientre de Cabra”, apareció en el diario La Jornada Morelos por diez años. 
Actualmente es colaborador del Instituto Cervantes de España, en su filial de Manila y mantiene el blog: vientre de cabra.

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