LAS AVENTURAS DE UN DOBLE EXILIO: NAT CHEDIAK, EL CINE, LA MÚSICA Y OTRAS COSAS. PARTE II. Héctor Manuel Gutiérrez

Dos titanes ganadores en los premios Grammy: Chucho Valdés y Nat Chediak

 

  1. Bueno, obviamente hubo cambios estructurales y de proyección, algo que, a estas alturas, desde mi ángulo, ha perdido relevancia. Digamos que el festival todavía existe y es una suerte que, por circunstancias francamente acrobáticas, lo tengamos con nosotros. Sin embargo, a ti se debe la idea de su creación, por lo cual mereces el reconocimiento y admiración de los que han seguido su trayectoria. Agrego que esa «des-asociación» con el evento no ha sido una completa ruptura con la palabra cine. De hecho, soy de la opinión que quizás el cambio de rumbo te ha permitido continuar aventurándote con merecida independencia, en otras de tus aficiones. Entre éstas cuento la participación, dirección y producción en actividades relacionadas con la música. Veo además, una especial concentración en el «Latin Jazz». ¿Estarías de acuerdo con esta observación?

 

El cine y la música han sido, desde siempre, pasiones paralelas para mí. A lo largo de mi vida he visto cómo se entrelazan. Curiosamente, hay quienes me conocen por el cine y otros por la música, pocos por ambas. Curiosamente, no hice más que regresar de España a casa para las fiestas de Navidad y Año Nuevo que cayera en mis manos una propuesta de producción musical que me atrae muchísimo y espero poder realizar a principios de este año cuando se cumple el vigésimo aniversario de Calle 54 Records, el sello que comparto con mi amigo Fernando Trueba, director de Belle Epoque y otras joyas del cine español.

Ensayo para la grabación y conciertos de Lágrimas negras, con Diego el Cigala, FernandoTrueba, Javi Limón, Bebo Valdés, y Javier Colina, durante una rica época de intercambios y producciones que fueron merecedores de varios Grammys.

 

  1. Esa es una tremenda noticia, como lo es el re-encuentro en este año 2022 de dos grandes músicos del Latin Jazz que tú conoces muy bien: Chucho Valdés y Paquito de Rivera. Desde mi punto de vista, puedo decirte que dentro de este auto-infligido anonimato, he estado muy al tanto de tus aventuras con el cine y con la música de calidad. Gracias a ti, conocí personalmente a Guillermo Cabrera Infante y a Manuel Puig, a quienes entrevisté para la cadena de Radio Pública Nacional [NPR] en pleno auge del festival de cine. Pero también tuve el placer de conocer a Sophia Loren, Sonia Braga, Bebo Valdés, Martirio, Chano Domíguez, Diego el Cigala, además de re-encontrarme con Virgilio Martí, conguero y cantante en el Grupo Folklórico y experimental Nuevayorkino, que había conocido en New Jersey, y a quien además, gracias a ti, tuve el placer de entrevistar. Obviamente has tenido una brillante bifurcación en tu trayectoria, forjando una exuberante producción de material historiográfico, tanto en lo fílmico, como en lo musical. Eres un auténtico fundador de empresas entroncadas en la cultura. Y hablando de metas y logros, aprovecho y te digo que me consta que a muchos les gustaría conocer tus andanzas por el mundo del Latin Jazz, aquellos años pioneros en que fuiste co-anfitrión de un espacio radial con un gran amigo y cineasta, como lo es Fernando Trueba. Y digo pioneros, por la arriesgada posibilidad de transmitir simultáneamente un programa de exquisita calidad desde dos grandes ciudades: Miami y Madrid, separadas por un gran océano en momentos en que la tecnología con que ahora contamos no existía. Y esto no es precisamente una metáfora. Por favor ilustra a los lectores con tu versión de la experiencia.

Aquel programa de radio al que te refieres fue una gestión de la Radio Nacional de España, y llegó a contar con una audiencia internacional de medio millón de oyentes. Fernando lo grababa en los estudios de la RNE y yo en WDNA, cortesía de mi amiga Maggie Pelleyá. El programa duró tres años y terminó cuando el Partido Popular entró en el poder. Supongo no les debió agradar ese género musical.

Nat Chediak y David Trueba.

 

Ahora, hablando en serio, Manteca:  la hora del jazz latino, se suma a otras iniciativas que Fernando y yo tuvimos para compartir con el público nuestro amor por el jazz latino.  Las otras fueron la publicación del Diccionario de jazz latino, la película Calle 54 y el sello discográfico que se desprende de ella. Nunca imaginamos que nuestra primera producción —Lágrimas negras de Bebo y Cigala— iba a vender más de un millón de copias.

                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                    

Portadas del Diccionario de Jazz Latino y del disco de Bebo y Cigala, ambas producciones con un alto número en ventas globales.

            

10 Efectivamente, es una cifra impresionante. Sé que a muchos les gustaría escucharte hablar del concepto CALLE 54, en letras mayúsculas. ¿Cómo nació esta entidad? De acuerdo con lo que he leído en tu Diccionario, que ha sido una seria y responsable referencia para mí. Sé que tus ocupaciones son muchas: me dicen que apenas tienes tiempo para hablar de cosas placenteras, pero en esta entrevista no puede faltar tus impresiones como individuo que se ha destacado en los universos disco y bibliografía. ¿Por qué no nos hablas de tus colaboraciones en este segundo campo y tus impresiones como ganador de esos premios Grammy que guardas en tu casa?

Curiosamente, el cine y la música se entrelazaron en el Miami Film Festival que durante mi estancia desde su creación en 1984 hasta el 2001 fue un reflejo de mis obsesiones compartidas con cinéfilos y melómanos. Durante 18 años, el momento antes de comenzar el evento era mágico para mí, la culminación de todo un año de empeños para alcanzar la meta. Los tres Grammys y tres Grammys latinos son una recompensa y se agradecen. Pero Fernando y yo nunca hicimos música para que nos dieran premios. Más bien para que la gente pudiera olvidar los sinsabores que la vida les depara —al menos durante una hora que es lo que puede durar un espacio que permita que la música avance, aún en tiempos difíciles como los que vivimos. Si alguna vez hemos conseguido arreglarte un mal día, hacerte soñar o poner una sonrisa en tu cara, pierde cuidado. Los afortunados también somos nosotros, por el privilegio.

Afiche del exitoso proyecto CALLE 54.

 

  1. Concluyes con una frase humilde, brillante, y te la aplaudo. Finalmente, en términos malos y buenos, ¿cómo ha impactado la presencia de la pandemia la regularidad de tus actividades? ¿Qué tienes en tu agenda de tareas y planes, tanto en la actualidad como en el futuro no muy lejano?

La pandemia ha sido cómo despertarte en medio de una película de horror de la cual no puedes escapar. Todos los eventos e instituciones culturales han sufrido —y sufren— inmensamente. El cine sobrevivirá. De qué forma, no estoy seguro. Me he pasado el año y medio de la crisis viendo películas que tenía acumuladas. Estoy barajando la posibilidad de gestar una modesta película cómo productor o creador de alguna manera. Sólo tengo ideas flotantes que no acaban de concretarse. Algo surgirá. No tengo apuro ni tampoco necesidades. En fin, siempre he sido un soñador.

Definitivamente lo eres: certifico aquí que muchos de tus sueños se han realizado, siempre con un saldo positivo en el difícil arte de hacer cultura. Y lo bonito es que lo que infiero no es precisamente una metáfora.  Gracias mil por concederme esta entrevista y te auguro aún más éxito en tus empresas.                                                                                                                                                

Por sus trascendentes contribuciones en los terrenos del Séptimo Arte, conservación y guardia de excelsos protagonismos en el género Latin Jazz, más su participación en proyectos que definen su bifurcación en una rica producción de material cultural, Nat Chediak es merecedor de los créditos y premios que ha recibido y espero que reciba. Sirva este trabajo como un reconocimiento más a su labor.

 

Fin de la parte II. Para una noción más completa, favor de leer la parte I, publicada en esta columna el primero de abril del presente año.

© All rights reserved Héctor Manuel Gutiérrez.

 

 

Héctor Manuel Gutiérrez, Ph.D., es instructor de español avanzado y literatura hispana. Funge como Lector Oficial de Literatura y Cultura Hispánicas en el programa de evaluación superior Advanced Placement, College Board/ETS. Colaborador mensual de la revista musical Latin Beat, Gardena, California. Miembro/fundador de la revista literaria La huella azul, FIU, Miami, Florida. Editor de contribuciones, Revista Poetas y Escritores Miami, Miami, Florida. Colaborador, Revista Signum Nous, Miami, Florida. Colaborador Revista Nomenclatura de la Universidad de Kentucky, Lexington, Kentucky. Revista Eka, Miami, Florida. Colaborador, Revista Suburbano, Miami, Florida. Colaborador/ columnista, Nagari Magazine, Miami, Florida. Colaborador, Insularis Magazine, Miami, Florida. Es autor de los libros: Cuarentenas, AuthorHouse, marzo 2011, Cuarentenas: Segunda Edición, AuthorHouse, junio 2015, Cuando el viento es amigo, iUniverse, 2019, Dossier Homenaje a Lilliam Moro, Editorial Dos Islas, 2021, De autoría: ensayos al reverso, Editorial Dos Islas, 2022, Encuentros a la carta: entrevistas en ciernes, a publicarse en 2022, La utopía interior: estudio analítico de la ensayística de Ernesto Sábatoa publicarse en 2023.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.